¡Ojo con Vegalarga!
Jesús Andrés Vargas
Podría parecer hasta terrorista una columna que trate temas de catástrofes naturales, pero no debe ser así teniendo en cuenta lo sucedido en Mocoa, Manizales o Soacha.
Para algunos, cuando se les menciona Vegalarga inmediatamente asocian este corregimiento de Neiva con imágenes del pasado que hacen alusión a nuestra no muy lejana realidad de guerra y destrucción, de casas destruidas y de estaciones de policía agujereadas por las ráfagas de Fusil de las Farc.
Y mientras estas imágenes parecieran no desparecer del imaginario del citadino, allá en medio de las montañas en estribaciones de la Cordillera Oriental, se encuentra la despensa agrícola de la ciudad.
Platanos, Mora, Queso, tomate, cebolla, maíz,pollos, carne, Café; podría enumerar decenas de productos más que el neivano promedio compra en el mercado campesino de Calixto y que desconocen que proviene de esta fértil tierra.
Y como la tierra no se produce sola, es el mérito del campesino vegalarguno y su arraigo lo que hace que lo que se siembra se coseche.
Pero la bendición de una tierra fértil también viene acompañada de una amenaza que cada vez va tomando más fuerza.
Según la oficina de Gestión de Riesgo Municipal, más del 70% de la totalidad de casas que conforman el corregimiento se encuentran en alerta roja por posible deslizamiento de las laderas que circundan la población. Las mismas laderas que algún día resguardaron a la guerrilla y que les sirvió de plataforma para arrojar sus cilindros bombas contra la población civil, hoy se convierten en una amenaza por algo totalmente distinto, un ligero cismo podría hacer venir abajo la ladera y sepultar las casas y quienes las habitan.
Los habitantes son conscientes de que el riesgo ha vivido con ellos desde que los primeros colonos habitaron la Zona y es claro que en su saber y entender si en 70 años nada ha pasado muy seguramente nada pasará en un futuro, pero la naturaleza es impredecible, y no se debe tomar tan a la ligera la idea de un inminente desplazamiento de la zona por parte de la Autoridad Municipal.
Distintas administraciones han pasado por estas tierras prometiendo reubicaciones dignas en zonas no alejadas del lugar de tal forma que las parcelas puedan seguir produciendo el sustento diario de los campesinos y del Neivano del Común, pero como pasa con los corregimientos de la Ciudad, alejados por una geografía agreste y un olvido histórico, Vegalarga como Aipecito y Chapinero en el occidente no representan un fortín político para los concejales, que poco o nada miran hacia esas tierras.
Una de las situaciones más criticas que viven los habitantes del Sector, es que actualmente deben pagar el impuesto predial al Municipio, no obstante estar sus predios ubicados en zona de alto riesgo, lo que significa claramente que ningún tipo de intervención estatal ni medida de mitigación puede ser aprobada ya que claramente se encuentra prohibido por la Ley.
Así las cosas, el Concejo Municipal y la Administración, deben priorizar la situación actual de Vegalarga, por un lado, el concejo podría revivir el artículo del Estatuto Tributario municipal que eximía del impuesto predial a las personas con casas en zonas de alto Riesgo, y la Administración por supuesto deberá de actualizar el censo que existe de los predios que se encuentran allí y darles la confianza suficiente a los vegalargunos de que una reubicación digna y segura no es otra de las muchas promesas que hicieron administraciones pasadas, sino toda una realidad.
