viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-06-10 08:50

¡Nunca más a la guerra!

La oración por la paz en el Medio Oriente y en el mundo entero, que por invitación del Papa Francisco se realizó este domingo en los jardines del Vaticano, fue un encuentro histórico de las religiones monoteístas con la presencia principal de los presidentes de Israel y Palestina, Shimon Peres y Mahmud Abas.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 10 de 2014

Los voceros de los creyentes israelíes, palestinos, cristianos y musulmanes se turnaron en sobrias y profundas intervenciones para darle gracias al Dios Creador, suplicarle su perdón por la incapacidad humana para convivir y administrar racionalmente la natura e invocar su auxilio para alcanzar la paz. 

Lástima que no hubieran estado presentes, al menos frente a los canales de televisión, los dos candidatos a la presidencia de Colombia junto con sus vicepresidentes, tutores, mentores y escuderos, así como los representantes de Gobierno y guerrilla que adelantan los diálogos en un intento progresivo por terminar el conflicto armado. Mucho les hubiera servido, por ejemplo, recapacitar sobre estas palabras oportunas del Papa Francisco:

“Espero que este encuentro sea el comienzo de un camino nuevo en busca de lo que une, para superar lo que divide.” Les cuesta aceptar la buena propuesta o logro del otro, pero se llenan de razones para descalificar su reputación y sus obras.   

“Que su memoria (la de los hijos víctimas de la guerra y la violencia) nos infunda…la fuerza de perseverar en el diálogo a toda costa, la paciencia para tejer día tras día el entramado… de una convivencia respetuosa y pacífica…” Les duele estirar el brazo para conciliar, pero meten la mano para chuzar y tramar entuertos, cueste lo que cueste.

“Para conseguir la paz,… se necesita valor para decir sí… … … al respeto de los pactos y no a las provocaciones; sí a la sinceridad y no a la doblez.” Se inflan de soberbia para descalificar los diálogos que no propusieron y acuden mejor al sarcasmo y la sátira, negándose a reconocer sus delitos por más evidentes que sean.   

“Señor, desarma la lengua y las manos, renueva los corazones y las mentes, para que la palabra que nos lleva al encuentro sea siempre «hermano», y el estilo de nuestra vida se convierta en shalom, paz, salam” Exigen la entrega de armas pero suelen mostrarse lengüilargos ofensivos, sin descargar del corazón los odios, ni recoger los dedos que sólo señalan la paja en el ojo del contrario.   

“¡Nunca más a la guerra!”, dijo el Papa. Ojalá que todos los colombianos nos demos por aludidos.