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Opinión/ Creado el: 2015-02-18 12:56

¡Horror!

Por Gloria Cepeda Vargas

Escrito por: Redacción Diario del Huila | febrero 18 de 2015

No sé si el asesinato de cuatro niños ocurrido el jueves, es un coletazo del Apocalipsis o la máxima expresión de nuestro deterioro  emocional.

Lo cierto es que los hermanitos Venegas Grimaldo: Deinner, Laura Jimena, Juliana y Samuel con 4, 10, 14 y 17 años de edad respectivamente, fueron  asesinados de un tiro de gracia mientras dormían en su rancho ubicado en la vereda El Cóndor a pocos kilómetros de Florencia en el Departamento del Caquetá.

Nada más: cuatro niños pertenecientes a la clase más huérfana de Colombia, mueren violentamente a manos de asesinos desconocidos. El presidente Santos, conmocionado como compete, truena al respecto: “Son crímenes que nos arrugan el corazón”; pancartas que  ondean en la “Marcha blanca“ realizada en las calles de Florencia  con más de 10.000 participantes y quizá la más sincera de todas las manifestaciones de protesta, claman: “De luto por nuestros niños, no más violencia contra ellos”. Gime María Susana Portela alcaldesa de la ciudad, se revientan los medios de comunicación, llueven súplicas y acusaciones, promesas policivas, disertaciones gobiernistas, ofrecimientos de Palomino y del comandante de policía del Caquetá William Boyacá, mientras el padre de los niños deja caer como al desgaire, como si fuera una hoja seca o una espina candente, las escalofriantes denuncias que recuerdan cómo en diciembre de 2014, puso en conocimiento de las autoridades las amenazas de que eran víctimas él y su familia. Pero no fue escuchado, como son sordos los oídos de las autoridades ante el espeluznante espectáculo de rostros destruidos, dientes volados, ojos amoratados.  Como no existe cauce para el siniestro río de denuncias como éstas: “Asesinan a niña de 15 años en el centro de Medellín”, “Encuentran niño desmembrado en La Vega, Cundinamarca”, “Hombre degolló a su hijo y luego intentó suicidarse en el Atlántico”, “Por robarle una gorra, asesinan a menor en Floridablanca”… Y por ahí sigue la eterna   historia de la Colombia infame, de la Colombia indiferente, de la Colombia inhumana, misógina, de alma petrificada y tiempo perdido en  disertaciones que no llevan a ninguna parte.

La Constitución Política de este país agazapado, declara que el derecho de los niños prima sobre el de los demás y palabras que por usadas infructuosamente dejaron de ser creíbles, afirman que los niños son el futuro de la patria. ¿Sabrá este cúmulo de frivolidad  e ignorancia, lo que significa el futuro? ¿Habrá siquiera una rendija de luz en este caos arrogante, en este amasijo donde la ley del embudo esgrime la batuta? ¿Alguna vez intentaremos desembarazarnos de esta alienación clasista, dinástica, servil que nos marca como un tatuaje vergonzoso?

Ojalá me equivoque y el alboroto por el asesinato de los cuatro colombianitos del Caquetá, no pase como un río. Que caiga  sobre los criminales “todo el peso de la ley” y que semejante horror nos quite el sueño por el tiempo suficiente para reflexionar y hacer un acto de contrición.