Yo me imagino….
Julio Cesar Triana Quintero
Yo me imagino una ciudad y un Departamento sin retenes militares y guarniciones del ejército dentro de las áreas urbanas; también me quiero imaginar que transito por la Avenida – Carrera 16 de la ciudad de Neiva, antes del Estadio Guillermo Plazas Alcíd y no tenga que mencionar que estoy pasando por “El Batallón”, sino más bien por el parque de Neiva, un inmenso bosque que sirva de pulmón a nuestra acalorada ciudad, dedicado exclusivamente para actividades deportivas.
A 6 meses de la anunciada firma del acuerdo de paz entre el Estado Colombiano y las FARC, parece cada vez más cercana la hora de avanzar a un escenario que si bien es cierto no es ideal, nos facilitará condiciones de vida menos angustiosas y ante todo, nos evitará explicar a los foráneos que visitan nuestra ciudad, cómo es que en pleno centro de nuestra capital tuvimos enclavada una guarnición militar.
Particularmente el nuestro y los departamentos vecinos del Caquetá y Putumayo que hemos sufridos las inclemencias del conflicto armado, tenemos en ésta la mejor oportunidad de explotar las riquezas naturales y sin afectarlas como ha sucedido con la desastrosa represa de El Quimbo, podremos ofrecer un ecoturismo de las mejores condiciones, tal vez con mayor impacto que el africano.
Hay que ver cuanta diversidad tienen éstos tres departamentos, cuantas posibilidades de agroturismo y tan considerables oportunidades para los nativos de ofrecer estancias placenteras y vacacionales que con la tranquilidad de un país en paz, podrán ofrecerse a propios y extranjeros.
Ojalá las voces de cuestionamiento al único proceso de paz que ha llegado tan lejos, no terminen por contaminar su definitiva implementación y los lleven al hoy casi imposible fracaso. Ojalá las malas energías de aquellos que hasta en una criatura recién nacida le critican su llanto, no hagan de sus vanidades personales y egoístas, un caldo de cultivo para el pesimismo y rechazo nacional.
Yo en cambio y al contrario de éstos funestos personajes, cultores del fracaso colectivo en pro del beneficio personal, sí me imagino un Huila líder del desarrollo surcolombiano, con “batallones” de inversionistas y una “insurgencia” de defensores del medio ambiente que trabajen en conjunto por hacer del diario de mis hijos, una realidad que olvide éstas épocas por las que hasta ahora hemos transitado tan dolorosamente.
