lunes, 13 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-03-07 08:16

Y de las mujeres qué

Marco Fidel Yukumá

Escrito por: Redacción Diario del Huila | marzo 07 de 2016

En esta esquina 

El Huila aparece como uno de los departamentos de Colombia con los índices más altos en violencia contra la mujer. Padece la mujer opita prácticamente todas las manifestaciones de violencia que se han incrementado al despegar el nuevo siglo: abuso sexual, abuso físico, tortura, discriminación y la más común, violencia intrafamiliar.

Ha venido creciendo como un monstruo en el Huila la violencia social contra la mujer. Esta violencia es de común ocurrencia y la generan las EPS, las clínicas y hospitales que se niegan a atender a la mujer recurriendo a las ya muy comunes triquiñuelas que se inventan para no prestar los servicios y robarse la plata que pagan los afiliados. Centenares de mujeres embarazadas por ejemplo, padecen a diario la deshumanización de la salud y nadie dice ni hace nada.

Uno de los sectores de la población en este departamento con la más alta tasa de desempleo es el de la mujer, que también padece a diario la discriminación en todos los niveles,  solamente el 13 por ciento de las jóvenes que terminan su bachillerato ingresan a la educación superior, según las estadísticas de la red de universidades. Más del 80 por ciento de las madres cabeza de hogar, que quedan embarazadas en forma indeseada padecen los rigores de una pobreza más que absoluta, velando por sus hijos en medio de la miseria.

Las demandas por responsabilidad alimentaria mantienen congestionados los despachos judiciales que les dan muy poca prioridad a estos casos. Las entidades que tienen el deber de proteger y apoyar a la mujer, son indiferentes ante el estado de abandono de miles de madres porque el padre de sus hijos desaparece y no son obligados a cumplir a tiempo. Parece que mediara una especie de complicidad, con los responsables de este muy repetido delito en la región.

La violencia social que padece la mujer es una enfermedad con la que tanto el Estado como la sociedad, han aprendido a convivir y comparten como si no se percatarán de que ahí está la raíz de los conflictos más grandes que padece Colombia. La violencia contra la mujer solamente se podrá atacar en la medida en que se implementen políticas públicas que obliguen a los gobiernos de turno a fortalecerlas, porque la defensa de la mujer en el caso del Huila se está ejerciendo con simples campañas y jornadas pasajeras que demandan grandes inversiones y no sirven más que para maquillar la grave problemática.

Cuántos millones y millones han invertido en la región gobernadores y alcaldes en la defensa de la mujer, sin ningún resultado, porque las cifras de la violencia crecen y crecen sin remedio alguno. Los corruptos que abundan en el Huila, aprovechan ese boom de la mujer y se quedan con parte de estos recursos, mientras que ellas siguen siendo víctimas de todos los tipos de violencia que hay en la región.

En lo que va corrido del año 2016 han ocurrido cinco crímenes de mujeres cometidos por sus esposos o compañeros, numerosos abusos sexuales, un ataque con ácido y un caso de tortura por parte de la policía ¿Dónde queda todo ese discurso de años en favor de la mujer, y sobre todo, dónde están todos los recursos que se han destinado para su protección? ¿También se los robaron los políticos?