Vías si, peajes no
Por Julio César Triana
Mucho se ha especulado durante los últimos días acerca de la posibilidad ventilada desde el orden nacional en torno a la iniciativa de poner en marcha dos (2) nuevos peajes en la vía que de nuestra ciudad capital conduce al vecino Departamento del Putumayo, anuncio que no deja de causar sorpresa y hasta perplejidad por los fines que se anuncian conseguir con ello.
Con más razón que sentido común se nos ha enseñado que bien está hacer sacrificios cuando con ellos se logran fines beneficiosos, lógica esta con la que ha tenido que lidiar la política tributaria de los Estados y que en nuestro país no ha sido nada fácil, justamente por el desprestigio de nuestras instituciones y la sensación generalizada que la corrupción que desborda el aparato público se consume indebidamente los dineros de los impuestos, impidiendo su reflejo en inversiones de beneficio común.
Pues con base en esa misma lógica es que hoy escuchamos perplejos semejante iniciativa que bajo ningún argumento parece tener justificación. Primeramente fuimos gravados con dos (2) peajes en la vía hacia Bogotá, lo que se explicaba diciendo que se trataba de una vía nacional y hay que decirlo, es un tramo que goza de un adecuado mantenimiento; luego vendría el peaje Los Cauchos y finalmente el peaje del Llano de la virgen (Altamira), últimos estos que para ser sensatos, ningún reflejo han tenido en el mejoramiento así sea mínimo de esa vía.
Si a todo esto le sumamos problemáticas como la del enorme daño que a esa vía ha generado el incesante tránsito de carro tanques que transportan crudo, los daños ecológicos por los ya varios siniestros y especialmente el aumento inusitado de la accidentalidad con resultados humanos fatales por estas mismas causas, no hay duda que cobra razón cualquier voz de rechazo a tan deslegitima idea.
Creo que los esfuerzos locales, departamentales y ante todo nacionales deben orientarse al aumento de la infraestructura vial y el mejoramiento de la malla existente para así garantizar condiciones de crecimiento económico y competitividad, y como los gravámenes tipo peaje anticipado para financiar esas obras no han visto sus frutos, debe asumirse ese rechazo social e invertir la ecuación: primero que se vean las vías y luego si imponer peajes.
