Vías abandonadas
Amadeo González Triviño
Cuando el país bajo la dirección del señor vicepresidente se empeña en adelantar todas las obras viales de cuarta generación y compromete billonarios recursos para "las vías del desarrollo", especialmente en los departamentos de la Costa que le garanticen una elección presidencial, como la que está promocionando, en nuestra región, entre el municipio de El Pital y la Plata en el Departamento del Huila, encontramos los carreteables como verdaderas trochas o caminos de herradura, propios de aquellos tiempos que hicieron posible la gesta libertadora de Simón Bolívar.
El decir de nuestras gentes es que el Gobierno Departamental, nos tiene completamente abandonados, fue la síntesis que logre consolidar entre la opinión pública de muchos vecinos de la región, especialmente quienes viven en el Municipio de La Plata, además se quejan por las trochas que conducen a la Plata Vieja, hoy La Argentina, y las diferentes vías que nos llevan al Departamento del Cauca. Trochas en sí que difieren considerablemente de las carreteras que hace cuarenta años recorrimos cuando en una empresa de transporte llamada Transfederal viajábamos a Popayán a conquistar el mundo universitario.
Esa tortura de haber recorrido ese trayecto por compromisos profesionales, nos hizo comprender como los fenómenos de la ausencia de gobierno de vieja data, comienzan a presentar cuenta de cobro a los actuales dignatarios, quienes en medio de toda la avalancha de necesidades, tienen la obligación de velar por el mantenimiento y el cuidado o el cierre de dicha vía, si se quiere procurar la defensa de las comunidades ante la inminencia de un desastre que no queremos lamentar en un día no muy lejano.
Es que es bueno desde esta columna, notificar y hacer saber a la Oficina de Infraestructura vial en nuestro Departamento, que pese a las fallas geológicas que afectan la zona, y de lo cual, en muchas ocasiones nos hemos ocupado en estos temas, se requiere un tratamiento oportuno, inmediato, ágil y que convoque a las autoridades municipales y del Gobierno Nacional, para que entre todos, hagamos posible lo imposible, esto es, recuperar las vías que intercomuniquen nuestro Departamento entre sí, y desde aquí, podamos pregonar que al abrir las puertas a los turistas o a los vecinos, tenemos una red vial adecuada para salir adelante en nuestra economía y en nuestra educación, como signo de un programa de gobierno que nos atrae y nos compromete día a día, con nuestro actual Gobernador.
Sabemos de la existencia de accidentes que ya no se reportan, de la muerte de motociclistas que se suman a la ignominia más grande, por el abandono de la vía, y que no tenemos una directriz o una agenda en la cual se proyecte una solución inmediata, para que no nos escudemos en el fenómeno del invierto o del excesivo verano y luego no hagamos ni lo uno ni lo otro, y permitamos que todo siga en la más completa indiferencia de las autoridades de turno.
Los plateños y los habitantes del Pital, los amigos de las zonas veredales como El Socorro, Corozal entre otros, también son huilenses, requieren una pronta y oportuna solución a esta clase de calamidades que afectan el desarrollo social, político y humano de la región. Es necesario que volvamos los ojos a lo nuestro, a nuestras comunidades a nuestras zonas abandonadas por el desarrollo y que rescatemos a quienes hacen parte de una violencia institucionalizada, que los toca y los afecta cuando no hay políticas de inversión social para facilitar las formas del desarrollo que tanto se merecen. Ellos también tributan, ellos también son huilenses.
