Vías, congestión y ciudadanía
Por José Eliseo Baicué Peña
Neiva es una ciudad popularmente conocida como “amable” y “solidaria”. Y es cierto. El neivano es amable, comprensivo y hasta bonachón. A veces pasa por ingenuo, compasivo, perezoso y bailarín. Cosas que tampoco son mentiras.
Claro que hay muchos que hablan de Neiva como … “un buen vividero”. Y claro, Neiva es un buen vividero. Es una ciudad pequeña, emergente como afirman algunos estudiosos de la economía y del desarrollo urbanístico. Es una población que se configura como paso obligado hacia el sur del país. Es un centro de acopio. Es una ciudad que crece a buen ritmo, destino turístico y económico de muchos. Multinacionales, hipermercados, centros comerciales, cines, empresas urbanísticas, comercio informal, restaurantes, almacenes de textiles y de calzado, y muchas otras formas de negocios se radican en la capital bambuquera de América. En ella centran sus esperanzas y ambiciones. Y obtienen resultados positivos, les va muy bien. Pues se quedan en ella y sientan sus bases financieras y familiares. Por eso Neiva crece también en lo poblacional. Hoy la ciudad se acerca a los 400 mil habitantes.
Que Neiva les abre las puertas a todos. También es muy cierto.
Pero, revisemos algunos aspectos de la ciudad sobre los que es urgente la atención.
Por ejemplo, la continua emisión de gases por parte de los automotores es cada vez más descontrolada e inaguantable. Quién tiene la responsabilidad de vigilar, controlar y sancionar a estas personas que desacatan las normas y contaminan la ciudad? Acaso se necesitan desastrosos resultados? Acaso se necesitan más personas enfermas y más focos para incrementar el calor de la capital? Porque la cantidad de motos y carros que arrojan estos gases es cada vez mayor. Y como ellos saben que nadie los controla ni exige documentos al día, pues siguen campantes como Pedro por su casa. O será que algunos CDA otorgan la revisión tecnicomecánica sin el cumplimiento de los requisitos para ello? En realidad, no quisiera pensar eso. Pero, por qué hay tantos carros arrojando smog y contaminando el ambiente de la ciudad sin ningún inconveniente?
Siempre que observo este tipo de actos me pregunto eso. Y les aseguro, estimados lectores, no encuentro la respuesta.
El otro aspecto importante a tener en cuenta es el lamentable estado de las vías de Neiva. Todos coincidimos en la cantidad de huecos, de alcantarillas sin tapa, de escombros en las calles, de brechas abiertas, de brechas mal terminadas, remiendos desnivelados, reductores de velocidad en mal estado y sin pintar, vallas atravesadas, pésimas señalizaciones y avenidas sin la luz debida. Hasta cuándo, señor Alcalde?
Sin embargo, Neiva sigue siendo uno de los destinos más elegidos en el país para iniciar negocios y para vivir. Lo lamentable es eso. Unas pésimas vías. Uno pensaría que en verano las autoridades tomaran la iniciativa de mejorar las calles y avenidas. Pero no lo hacen. Si entra en invierno, la cosa empeora y se vuelve el pretexto ideal para no tomar medidas.
Se ha vuelto costumbre, solamente, que previo a las festividades sampedrinas y decembrinas, inician algunos arreglos y remiendos de vías. Pero lo cierto es que esta situación genera confusión, hastío y pérdida de ciudadanía.
