Vuelve el terrorismo a Bogotá
Editorial
La capital de la república, vuelve a ser escenario de un atentado terrorista, provocado por un reducto de desadaptados y dementes, que hicieron estallar una bomba en un baño del Centro Comercial Andino ubicado al norte de Bogotá, el sábado anterior a las 5 y 10 de la tarde, que cobró la vida a tres mujeres, una de ellas de origen francés y dejó como resultado a ocho personas heridas. El hecho ocurrió en momentos en que se encontraban cientos de personas que hacían sus compras y preparativos para el Día del Padre. El gobierno nacional, ofreció 100 millones de pesos como recompensa para dar información, con la que se pueda identificar a los autores del atentado, tras una reunión urgente del Consejo de Seguridad que estuvo presidida por el presidente Juan Manuel Santos Calderón, con la participación del alcalde de Bogotá y de las autoridades del alto gobierno. Escenas de pánico y terror se vivieron en el momento de la detonación que por primera vez ocurría en un recinto comercial que estaba atestado de familias. Diversas hipótesis están siendo manejados por los organismos de seguridad y se espera que en los próximos días se esclarezcan los hechos. Hasta la fecha, no se tienen datos confiables sobre los responsables.
Este hecho terrorista, ha hecho convulsionar otra vez a la opinión nacional e internacional, porque dadas las condiciones de reconciliación nacional que se ha venido teniendo, por el proceso de paz que se ha venido consolidando entre el gobierno nacional y las Farc y los diálogos que se están adelantando en Quito Ecuador con el ELN, los colombianos esperamos con ansiedad que superemos toda esa etapa violenta de más de cinco décadas que hemos venido soportando. La angustia, la confusión y el desasosiego, que ha generado este atentado terrorista, ha puesto sobre la mesa, que no podemos bajar la guardia, para que vuelvan a suceder estos eventos que van en contravía de la tranquilidad de los hogares colombianos. La reacción generalizada de la población debe ser firme y unánime. No podemos dejarnos vencer de los violentos. Este rechazo debe ser sonoro contra el terrorismo como arma política y a la muerte indiscriminada de inocentes. No podemos ser indiferentes frente a los síntomas, al tiempo que se investiga y actúa sobre las causas que generaron esta aterradora patología. De lo que, si no cabe duda, es la perversa lógica que ahora guía el accionar terrorista de estos grupos irracionales y demenciales, que buscan estremecer espacios de la vida cotidiana de la gente, para arrebatarles a la sociedad colombiana, su derecho a soñar, gozar y a descansar. Es una verdadera afrenta y una real canallada para la paz.
