miércoles, 15 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-06-23 06:55

Violencia gay

Quizá resulte tedioso hablar siempre de violencia. Pero este tema no se agota fácilmente, menos en una sociedad como la nuestra, que muestra la intolerancia en significativas conductas.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 23 de 2015

Las cifras corroboran la brutalidad. Entre 2013 y 2014 fueron asesinadas 164 personas LGBTI en Colombia. Así de concreta es la situación: no fueron heridas, sino muertas.

Es decir, cada mes, sólo por la condición sexual asesinaron a seis personas, violentando la mil veces manoseada Constitución Política, que predica que todos nacemos iguales; un principio corroído por los violentos y desalmados.

Pero las cifras son más poderosas que las especulaciones y los apasionados debates académicos que dan por hecho la igualdad en un país de diferencias profundas: en 2011 se reportaron 119 asesinatos y un año más tarde se denunciaron 98 crímenes, lo que representa 217 casos en estos dos años.

Este informe de Colombia Diversa señala que si bien la estadística ha bajado, se mantiene la ‘discriminación y violencia por prejuicio’.

Así como los índices de homicidios y violencia son mayores entre las mujeres trans y los hombres gay, también parecen serlo entre las personas LGBTI en situaciones de vulnerabilidad socio-económica por su posición de clase, su ocupación, su origen étnico-racial o por la residencia en zonas de conflicto, precisa el informe.

En ambos años la mayoría de agresiones fue contra mujeres transexuales (45 en 2013 y 65 en 2014). Durante ese periodo aumentó la violencia contra las lesbianas, que pasó de siete casos en 2013 a 28 un año más tarde.

Con respecto a las amenazas contra integrantes de la comunidad LGBTI, en 2014 se registraron 22 frente a las 32 de las que se tuvo constancia un año anterior.

Lo que cualquier ciudadano sensato considera es que no hay razón para atacar por su condición sexual a alguien. Es ilógico, no tiene sentido.

Hay que respetar la diferencia, no podemos pasar por encima de las personas por condiciones de raza ni mucho menos de sexo. Nadie tiene la oportunidad de escoger la condición sexual; no es un capricho, es una realidad.