Violencia de género
Por Mauricio Bahamón Oliveros
Viendo noticias matutinas me llamo la atención una en especial, un hombre pasado de tragos, borracho hasta la saciedad y en estado de cólera, le ha metido tremenda paliza, mejor dicho le metió una cascada brutal a su compañera sentimental, ese fue el regalo de madres que le dio en el mes de mayo.
Este poco hombre debería ser enjuiciado moralmente por sus vecinos y que el peso de la ley caiga sobre él, muy valiente esa mujer brutalmente golpeada que inmediatamente fue ante las autoridades a poner la denuncia. Lógicamente con miedo, temor a futuras represalias por parte del agresor su propio marido, el padre de sus hijas. (http://www.noticiascaracol.com/colombia/mujer-fue-brutalmente-golpeada-por-su-esposo-ante-la-mirada-de-varias-personas)
Tenemos que tener en cuenta que muchas veces los testigos oculares no se inmiscuyen porque paradójicamente cuando se le reprocha al marido agresor, sale la victima esposa a defender a su esposo siendo ella muy solidaria y en muchas oportunidades gritando “no se meta, no sea sapo”.
Lo mejor es llamar a las autoridades inmediatamente, para que no ocurra una tragedia.
La violencia de género no es solamente maltratar física y psicológicamente a la esposa, moza, acompañante o compañera permanente, también incluye muchas otras como violaciones, prostitución forzada, el aborto selectivo, tráfico de personas, castración, infanticidio femenino, ataque homofóbicos etc.
La sociedad hablando de la comunidad, tiene que tomar una posición solidaria ante este tipo de agresiones, no permitiendo que este tipo de ‘piltrafas’ sigan agrediendo a mujeres, identificarlos para que de una vez deje de seguir aterrorizando a sus propias familias.
Siendo esto no una discriminación, más bien un juicio moral y público para que estas personas enfermas, se abstengan de seguir cometiendo esta clase de delitos.
Y pedirle a los medios de comunicación que no tapen el sol con un dedo y expongan a estos delincuentes, divulgando sus crímenes diciéndole a las mujeres que no están solas y son ellas las que tiene el poder, reconocer que ellas son seres capaces de proteger a sus hijos aun exponiendo su propia vida, son ellas las que nos han cuidado y protegido desde el vientre, la que se saca el bocado de la boca por nosotros.
Me encontré esta frase para compartir con ustedes en este mes tan especial, donde un gran hombre reconoce y da gracias a la persona que lo hizo grande:
“Mi madre fue la mujer más bella que jamás conocí. Todo lo que soy, se lo debo a mi madre. Atribuyo todos mis éxitos en esta vida a la enseñanza moral, intelectual y física que recibí de ella”. (George Washington).
