lunes, 13 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-03-20 08:24

Villavieja y el empresario de la lechona

Germán Hernández Vera

Escrito por: Redacción Diario del Huila | marzo 20 de 2016

Villavieja definitivamente no es un pueblo con suerte. Una tierra árida, un clima que doblega a cualquiera y un evidente retraso social, hacen del municipio uno de los más pobres del Huila.

Triste realidad que la tierra del Desierto de la Tatacoa, del observatorio astronómico, del cactus y el estofado de chivo, la que anhelan conocer los rolos, paisas y costeños, la que está ubicada a menos de una hora de Neiva, hoy sea un pueblo casi fantasma donde pululan las obras inconclusas.

Un paseo a Villavieja (al desierto de la Tatacoa) se puede resumir en la foto con el fondo de la tierra árida y rojiza y en el mejor de los casos en una noche contemplando las estrellas y respirando el olor de la marihuana que brota de las muchas carpas que los turistas alzan a los lados de la polvorienta carretera.

Hoy Villavieja es un pueblo aburrido donde el turista no tiene mucho que hacer. Un par de hoteles decentes pero con pésimo servicio (si llega en la noche lleve comida para no morir de hambre), un parque deteriorado y otra vez en remodelación (un contrato más) y varias cantinas con mesas de billar y atiborradas de personas alicoradas.

Esa es Villavieja, la tierra donde abunda la pobreza, las obras inconclusas y los malos gobernantes, un pueblo olvidado, como perdido en medio del árido desierto, donde pareciera que el progreso no quisiera llegar.

Entonces surge la pregunta: ¿Quién o quiénes son los responsables del atraso que hoy enfrenta Villavieja?

Pues lo primero que hay que decir es que cada quien se labra su propio destino y han sido los mismos habitantes de Villavieja los que no han sabido escoger a sus gobernantes.

Villavieja está invadido de ‘elefantes blancos’, (colegios, hospitales y polideportivos) que hoy son señalados por sus pobladores como los “monumentos a la corrupción”, una práctica que pareciera inherente a los alcaldes que pasan por este pueblo, dejando huellas negativas, saldos en rojo y cuentas torcidas.

Hace varios años Comfamiliar del Huila presentó un proyecto para construir un gran hotel en Villavieja, con lo que buscaba hacer del municipio un verdadero destino turístico, pero el proyecto terminó engavetado, pendiente de una licencia ambiental que nunca llegó. Otros proyectos para construir un parque temático, para remodelar fachadas, para modernizar el observatorio etc., siguen estancados debido a la desidia de los gobernantes de turno.

Pero lo que les espera a los villaviejunos con el actual mandatario no parece ser algo mejor.

Eligieron a Aris Pacheco (Aris es nombre de varón), que en el tarjetón figuró como la del Partido de la U, pero que en realidad es de todos los partidos (eso dicen en la U).

Yordan Aris es un empresario de la lechona, un negocio de familia que les ha dado de todo, incluso la credencial de alcalde, y hasta la oportunidad de llegar a Bogotá a demostrar que la lechona del Huila es mejor que la tolimense.

Aris (así le dice su esposa de cariño) es también adorador del Dios Baco, un hombre que en Villavieja califican como “muy alegre”, algo que no le ha permitido estar muy de frente cumpliendo con sus funciones como primera autoridad del municipio.

Como vemos el futuro no es nada halagüeño. Un municipio pobre, mal administrado por décadas, hoy en manos de Aris, el pluripartidista, el muy conocido empresario de la lechona.