Vil resistencia civil
Jorge Enrique Lozano Mestre
Media vida he tenido que escuchar las pretensiones desinhibidas del mal llamado “Gran Colombiano”. Primero hace unos 15 años escuché un discurso mentiroso que me envolvió sobre 100 postulados que, de ellos, no se cumplieron más de 10. Después pude entender que el discurso de acabar las “Far” a bala no trascendió a más de una carrera armamentista que despreciablemente llenó los bolsillos de los amigos de la guerra, es decir, de los comerciantes “legales e ilegales” de armas. Otros años más acá pude ver cómo empezó a torcer hasta la Constitución Política para atornillarse en el poder, ofreciendo puestos, notarías y diezmos, con el fin de perpetuarse en la Casa de Nariño, hasta convertirse en el gobierno más corrupto de nuestra historia, con escándalos de chuzadas, Agro Ingreso Seguro (AIS), Yidispolítica, los bienes de Tom y Jerry, entre otros muchos. Seguidamente, al no alcanzar la posibilidad de tener un tercer mandato, quiso poner a un Sancho Panza para que continuara su política de seguridad democrática, este Sancho le salió camaleón y a los pocos días de empezar su nuevo gobierno habló de una paz posible con las Farc, una reconciliación que se vislumbró como una esperanza para un pueblo que ha tenido que soportar los embates de la guerra después de más de 50 años de violencia y conflicto interno armando, que han dejado más de 6 millones de víctimas. Como si no fuera suficiente, el “Führer” en su trono destronado, muy desesperado por seguir cautivando la atención de los medios de comunicación y de la sociedad, propuso para las elecciones de 2014 a un mimo de político y compuso una caterva de seguidores cautivos en su movimiento político, para que, como las sombras, copiaran con exactitud sus acciones. Todo lo anterior dentro de una democracia es válido, en Colombia han hecho proselitismo político para el mayor cargo del poder ejecutivo singulares personajes como Regina 11, Álvaro Cristancho, Jairo Calderón, Rodolfo Rincón “El Tunjo” y Álvaro Uribe Vélez, todos ellos con discursos bonitos, mediáticos y cargados de sofismas, eso sí cada uno con su propio estilo. Esto lo digo porque ahora nuestro “Gran Colombiano” salió con un nuevo discurso: el de la “resistencia civil”; según él para enfrentar la concreción y finalización del proceso que se ha hecho con las Farc para llegar a la paz. La verdad este personaje propone una resistencia civil muy vil, porque antepone sus posturas personales, al tan anhelado cese definitivo de la hostilidad contra el pueblo. Vil según la RAE es algo “Bajo, despreciable, indigno, torpe o infame” y en esta ocasión, por encima de los intereses de un presidente “no muy bueno” como Santos, la reconciliación en nuestro País es muy necesaria y el Vil de Uribe no quiere que ésta les llegue a nuestros hijos, a tal punto que propone ahora, esta chifladura de la Resistencia Civil la cual es muy vil. Hagamos una resistencia civil no vil para que Uribe esté de acuerdo con heredarle a nuestros hijos un País reconciliado.
Adenda: Felicito a Cesar Julián Salas, a Virgilio Huergo y a todo su equipo de campaña, por el triunfo conseguido el pasado 12 de mayo en las elecciones al Consejo Superior de la USCO, seguro podremos “Volver a la Universidad”.
