sábado, 11 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-02-15 03:11

Vientos de sueños

Orlando Parga

Escrito por: Orlando Parga Rivas
 | febrero 15 de 2017

Hace un par de décadas un grupo de notables opitas iniciaron un sueño de volar e integrar a la región sur compuesta por Tolima, Huila, Caquetá y Putumayo.  Todo comenzó como una necesidad de comunicación que fuera ágil, segura y permanente con el único propósito de forjar el desarrollo de estas regiones apartadas y olvidadas por el gobierno central.

Tao, Faerolineas, Aires fueron importantes empresas áreas que se crearon aquí en nuestra tierra gracias a un grupo de emprendedores opitas como Rodrigo Ocampo, Oliver Lara Perdomo,  Floresmiro Azuero, Alberto Suarez Zambrano, el Capitán Gustavo Suarez Zambrano, Benjamín Suarez, Guillermo Díaz, Eduardo Falla y el ibaguereño Leónidas López Herrán.

En esta quijotesca empresa se empecinaron hombres del Huila que cumplieron sus sueños sin darle alargues ni espera. Los sueños se convierten para el Ser Humano en algo primordial y no se pueden postergar, hay que ejecutarlos y volverlos realidad.

Si lo puedes soñar lo puedes lograr, dicen por ahí. Todos sin lugar a dudas desde niños soñamos y fincamos nuestros deseos en proyectos de vida. Pero gracias a nuestro intelecto y su capacidad o habilidad para pensar, imaginar o idear proyectos o emprender acciones innovadoras, creemos que somos capaces de cualquier cosa.

Debemos confiar en nosotros mismos para tener claridad en lo que se quiere y  debemos dejar a un lado las prevenciones que desde niño se nos dieron con la fabula de La Lechera: No anheles impaciente el bien futuro; mira que ni el presente está seguro, nos decían los abuelos.

En la mayoría de los casos soñamos y anhelamos con ser ricos, famosos y admirados por cualquier suerte de proezas, pero a la hora de la verdad pocas veces vemos más allá de nuestras propias necesidades y menos aún emprendemos gestas para solucionar grandes problemáticas colectivas.

Dilapidamos nuestras energías y pensamientos en cómo acumular, amontonar y atesorar riqueza material, pero además de forma rápida y fácil, y sin importarnos el prójimo y los recursos naturales; mientras lo trascendental de nuestra vida lo dejamos en un segundo lugar. En La Lechera su propósito era la ambición y el egoísmo al tratar de tener y multiplicar su dinero.

Por el contrario nuestros sueños deben ir a la par de encontrar la salida a los dilemas de la existencia y las dificultades del diario vivir en esta realidad, solo allí se vuelven visibles. ¿Cuántas veces nos preguntamos, qué estamos haciendo para lograrlo? Es decir, poner toda nuestra confianza y seguridad de ser capaces de emprender una acción por difícil y comprometida que esta sea y al mismo tiempo que ésta se convierta en solución para toda nuestra vida y la de quienes nos rodean.

A menudo nos dicen que los huilenses somos buenos solo para soñar y proyectar, pero no para emprender y realizar. Pues Tao, Faerolineas, Aires y sus ilustres emprendedores opitas demostraron lo contrario entendiendo en su momento que la vida les presentó una situación y que a pesar de las vicisitudes hoy son reconocidos en la Aviación Comercial Colombiana como unos titanes.  Ellos no se impacientaron con el futuro, fueron precavidos y abrieron el sendero del reconocimiento y de la meta.

Hoy mismo un opita Jairo Pinzón se atreve a soñar con una empresa aérea que unirá este departamento con otras regiones del país.  Estamos seguros de su enorme capacidad de servicio y de ser creativo, de innovar y transformar una región que tanto lo requiere. Con Aerolíneas Santa solo nos queda augúrale éxitos como el que un día un puñado de opitas se atrevieron a desafiar los vientos del sur del país.

Nos queda el atrevernos a soñar, a desafiar nuestra zona de confort y a disfrutar del placer de convertir nuestros sueños en realidad.