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Opinión/ Creado el: 2015-04-23 12:17

Vientos de crisis

Por Diógenes Díaz Carabalí

Escrito por: Redacción Diario del Huila | abril 23 de 2015

La realidad, que pesa más en los bolsillos que los datos estadísticos, muestra asomo de crisis profunda en la economía colombiana. Sin duda, el paro de los maestros, es el primer eslabón de una serie de actos que diversos sectores van a poner sobre el panorama nacional, lo que pondrá al gobierno en los niveles más bajos de popularidad, adicionado al rechazo general por su política de negociación con la guerrilla, no tan clara, no tan asertiva.

Se ha resentido el poder adquisitivo de los colombianos, aunque los datos oficiales muestren una tasa de inflación del 3.7% y un crecimientos de la economía del 3.4%. Un país cuya dependencia alimentaria se basa en productos importados la devaluación acelerada da como resultado alzas exageradas en los productos de primera necesidad. Si no lo saben nuestros economistas, Colombia importa arroz, trigo, cebada, frijol, maíz, frutas,  carnes, lácteos; por lo tanto, un dólar caro, eleva los precios de nuestra alimentación, hecho que no se ve compensado con las posibilidades de exportación y el empleo, que sería el efecto natural. El Banco de la República debería haber intervenido la tasa de cambio poniendo más dólares en el mercado, igual como interviene cuando abunda la divisa para evitar una revaluación descontrolada.

Sin duda el presidente lo sabe, es economista, administrador, político. El ministro de economía y los miembros de la junta directiva del Banco de la República lo saben. Ellos prefieren correr el riesgo, antes que aventurarse con medidas ante una situación que parecería temporal, con el cuento de que somos la cuarta economía más pujante de América Latina. Pero las fuerzas globales, en un mundo globalizado, apuntan hacia una deflación sin precedentes, mucho más profunda que la crisis europea de la pasada década, porque se ha distendido el crecimiento de las nuevas potencias China, Brasil, Rusia, y nuestra posibilidad de maniobra en la región se dificulta por modelos implantados por los vecinos, basados en la protección de sus economías internas.

El comienzo de año nos tomó anestesiados con los anuncios que dejaban avizorar un pronto acuerdo con la insurgencia. Como que veníamos de una boda camuflada con el presidente en su política de “Tercera Vía”, que llevaría al país a la paz y al desarrollo. No sentimos que productos básicos aumentaran hasta en un 150%; pero ya pesando en el flaco bolsillo, los sectores más sensibles comienzan a manifestarse y el aguante se va por la cañería de la desilusión para gritar con la boca llena que vamos mal, que nuestra economía está resentida, que el salario devengado no es suficiente. El problema es que un gobierno que a todo le dice que sí, comience ahora, como sin duda lo hará, a conceder aumentos exagerados de salarios, y el problema pida tanta pita que la hilaza no aguante y vaya y se reviente.

El DANE, entidad encargada de establecer nuestra estadística, debería decirnos la verdad frente a nuestro problema de inflación; el presidente, hablar claro sobre a qué atenernos con nuestra limitada economía, y el Ministro de Economía ser verás en los riesgos que corremos en lugar de andar posando de bonito y de futuro presidente, para evitarnos otra serie de confrontaciones que profundizarán las ya sangrantes heridas que cargamos sobre nuestro hombros maltrechos.