Viacrucis de los maestros
Editorial
Siguen en el país las protestas sociales para buscar reivindicaciones salariales y mejoras en su bienestar social, a ´pesar de los ofrecimientos del gobierno nacional, que le han planteado a Fecode para levantar el paro, que va a completar un mes. No se vislumbra en el horizonte una pronta solución. Los 320 mil docentes de todo el país que se encuentran agremiados en Fecode, han expresado que continúan con la parálisis de la educación oficial en la básica primaria y secundaria, hasta tanto el ejecutivo nacional, atienda los justos reclamos, que han planteado en la mesa de negociaciones. Todos conocemos que este sector presenta los salarios más bajos de los servidores públicos del Estado. Lo que, si es cierto, es que no ha existido una política pública del gobierno nacional, para nivelar los ingresos de los docentes, quienes, a pesar de su formación académica, con títulos de Especializaciones, Maestría y con una experiencia superior a los 20 años, ganan menos del 50% del sueldo de los demás funcionarios del sector público. No se compadece la situación inequitativa del salario que perciben estos agentes encargados de la formación de las actuales y futuras generaciones de nuestro país. Además, no tienen asegurada en su totalidad, incentivos para la formación docente y los ambientes escolares se dan en una limitación de ayudas educativas, deficiencias en la infraestructura locativa, falta de laboratorios que limitan mucho los procesos de enseñanza aprendizaje.
La principal manzana de la discordia en las negociaciones entre el gobierno nacional y Fecode, es la gran brecha y rezago de los salarios que perciben actualmente. De acuerdo a un estudio realizado por Compartir y por otras Instituciones de Educación Superior, han expresado que las diferencias del salario docente, respecto a otras profesiones superan más del 28%. Lo que sí es inaudito, es que con la austeridad fiscal que presenta el accionar gubernamental, para superar el creciente déficit fiscal, que tienen en ascuas las finanzas públicas, no se puede castigar con la misma severidad los derechos sociales de los mismos. Este sector no es culpable del desgreño administrativo con que se han manejado los recursos del Estado en las últimas cuatro décadas. La creciente corrupción en las altas esferas del gobierno, el aumento irracional de los gastos de funcionamiento, el aumento de la inseguridad ciudadana, la decreciente demanda de bienes y servicios, que tiene a la economía en una postrimería a una recesión económica, el creciente desempleo, aumento mensual sucesivo de los precios de los combustibles, altas tasas de interés, alta deuda externa, encarecimiento del valor de la deuda externa, son entre otros, los factores detonantes, para que se presente la más profunda crisis social y económica en que se encuentra sumergida la sociedad colombiana. Por tal motivo, no se le pueden achacar las consecuencias y que se convierta en la más férrea disculpa, de negarse a satisfacer las demandas laborales de los docentes.
