Valiente y frentero
El Estado debe brindar todas las garantías de seguridad a Julián Armando Gómez Cabrera, administrador del Parque Crematorio de la Funeraria San José, en Neiva, entidad que ayer fue blanco de esta cruel escalada terrorista que desde hace dos meses afecta al Huila y especialmente a Neiva.
Él se convirtió en la primera víctima en salir a rechazar, públicamente y de frente, la acción terrorista y vandálica, pero además por su valerosa acción de pedir a todos que no accedan a la extorsión y el chantaje.
Con suma frialdad, reconoció que la empresa para la que presta sus servicios es blanco de intimidaciones desde hace varios meses. Declaró que las amenazas son constantes y que involucran la vida de quienes trabajan en la empresa y sus familias y que es una directriz no pagar, no acceder al chantaje.
Él, una víctima más y un evidente objetivo de los grupos terroristas, entra a engrosar la lista de los damnificados y afectados en esta escalada que parece no tener fin.
Con éste se completan siete atentados terroristas en menos de dos meses en Neiva, con el gravante que cada vez son más grandes y destructivas las cargas, generando daños millonarios como el registrado en la Ferretería Mundial, donde se calcula que las pérdidas pueden superar los 200 millones de pesos.
Y los resultados siguen siendo tímidos. Conscientes de que el factor sorpresa beneficia al terrorismo y que no es fácil cubrir el ciento por ciento de la ciudad para blindarla de la amenaza, sí es necesario hacer la reflexión sobre la efectividad de la estrategia antiterrorista que están adelantando nuestras autoridades.
Van siete atentados y solo un judicializado, lo que significa que la estrategia es débil. Nos preguntamos, ¿qué pasa con las cámaras de seguridad?
Recientemente la administración del alcalde Pedro Suárez hizo una inversión millonaria para modernizar el sistema de seguridad (línea 123), sin embargo, como lo corroboran los resultados, esto sigue sin funcionar.
Por el momento es importante que el Estado garantice la vida y seguridad de quienes con arrojo y valentía se han atrevido, como lo hizo Julián Armando, a rechazar la acción y a invitar a todos a que pese a las intimidaciones, no se debe ceder al chantaje.
