Víctimas, la burla de Santos
Álvaro Hernán Prada
Desde que empezaron los diálogos con el grupo terrorista Farc, el Gobierno decidió que el centro del valor mediático de los acuerdos serían las víctimas, instrumentalizándolas para manipular a los colombianos.
La palabra víctima viene del latín y significa destinado al sacrificio. Triste significado asumido por Santos al copiar el lenguaje de las Farc, dándole la posibilidad a los victimarios de escoger sus víctimas y de esconder su responsabilidad en “el conflicto armado”, adoptado por el gobierno para evitarles contar la verdad, someterse a la Justicia, repararlas y dejándolas expuestas a repetir otra vez su dolor.
En el congreso el pasado 9 de abril, la Senadora Sofía Gaviria se refirió a un caso doloroso. Se trata de Alicia Guillón, víctima de desplazamiento forzado en el departamento del Meta, quien vio cómo la guerrilla terrorista de las Farc asesinó a sus hijos: un niño de 5 añitos en una toma guerrillera en San Juan de Arama, una niña de 15 años en Piñalito porque no quiso dejarse reclutar. El siguiente hijo no pudo escapar y fue reclutado.
En medio de su dolor, Alicia fue de pueblo en pueblo porque sus escasos recursos no le permitían huir para Bogotá, así que mandó a su cuarta hija de 11 años, donde la guerrilla también la encontró y la asesinó. En sus intentos desesperados por encontrar a su hijo reclutado, se enfrentó a cabecillas de diferentes frentes, quienes la amenazaron para que nunca en su vida volviera a buscarlo. Esta madre a quien los terroristas de las Farc le han arrebatado todo, dice “yo volví a empezar de cero, como si hubiera venido al mundo por primera vez, pero esta vez con un dolor inmenso y la tristeza de que los guerrilleros están bien en La Habana y a mí la Unidad de Víctimas no me ha ayudado, a pesar de perderlo todo”, y se pregunta: “ ¿por qué ellos me eligieron a mí para acabarme la vida, si yo no soy nadie y no tenía nada del otro mundo, solo mis hijos, mi casita y mis animales?” El caso de Alicia representa el de millones de colombianos indignados al ver como el gobierno entrega la Patria a sus verdugos que hoy posan de victimas y con ese estatus piensan apoderarse de más tierras con la ley de restitución, de la justicia con el tribunal de paz, de las fuerzas militares que ya empezaron a desmembrar y de la democracia con las ventajas entregadas por santos.
Si queremos paz, hay que corregir los errores. El Estado debe proteger los derechos de las victimas independiente de quien sea el agresor. No incentivar el delito, reconocer los crímenes que han cometido las Farc y el Eln, y dejar de distorsionar la memoria histórica. Exigir justicia con cárcel, obligarlos a contar la verdad y a reparar con su fortuna; impedir su elegibilidad y dejar de imponerles a las víctimas la reconciliación con sus victimarios.
