Vía libre a la marihuana
Ayer se anunció que a tan solo un debate está este proyecto de legalización de la marihuana para uso medicinal. Un proyecto que por su naturaleza y por las apreciaciones culturales en Colombia, genera más que el interés general, una gran polémica en la opinión pública.
Hay motivos para que existan prevenciones en torno al uso de la marihuana, así sea para uso medicinal solamente; tal vez por las consecuencias adversas que ha generado y por la sangre que se ha derramado por este negocio que ha enriquecido a unos pocos y ha dejado en la calle a muchos.
Sin embargo, en medio de la lucha contra la droga, de la criminalización del consumo, porte y tráfico, vemos que por las calles de muchas ciudades de Colombia se sigue consumiendo pese a su prohibición legal.
¿Algo anda mal con la medida coercitiva? Al parecer sí, pues ni siquiera las fumigaciones han acabado con la producción y consumo de esta planta alucinógena que la ingieren muchas personalidades de la sociedad silenciosamente, tal vez con fines curativos.
Pero hay otra gran cantidad de ciudadanos que la vienen utilizando como una medicina. Tal vez por esto es que el Congreso de la República se aprestó a dar oficialmente uno de los más interesantes debates que se hayan dado en los últimos años en Colombia, para decidir la respuesta a la pregunta de si debe o no permitir o no el uso de la marihuana para efectos medicinales en el país.
Es por esto que la decisión se tomó frente a un proyecto de ley que presentó el 21 de julio de 2015 pasado el senador Juan Manuel Galán (Partido Liberal), y que propone “crear un marco para la regulación del cannabis en el territorio nacional colombiano, con fines terapéuticos, medicinales o científicos”. La discusión oficial comenzó en noviembre pasado y ayer la Cámara aprobó en tercer debate este proyecto.
El proyecto busca reglamentar otra norma -el acto legislativo 02 de 2009, con el que se modificó el Artículo 49 de la Constitución-, la cual creó un vacío jurídico al señalar vagamente que “el porte y el consumo de sustancias estupefacientes o sicotrópicas está prohibido, salvo prescripción médica”.
De modo que el debate sigue planteado. Y pronto, como van las cosas, será ley de la república y se generará otro concepto en torno al uso de esta sustancia tan odiada y al mismo tiempo, querida en Colombia.
