jueves, 16 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-12-10 06:07

Usted no voto por mí

Froilán, Obispo de Neiva.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | diciembre 10 de 2014

¡Qué mezquindad! ¡Qué subdesarrollo mental! Por eso estamos como estamos, entre otras cosas. En una verdadera democracia, se cautiva a los que tienen madurez en la misma, con ideas, con proyectos, con propuestas que apunten al bien común. Si usted vende su voto por una camiseta, por un color, por una comida, por un trasporte, por un bulto de cemento; usted no tiene ningún derecho a criticar a los políticos. Su comportamiento está viciado de corrupción. Tenga autoestima, no se rebaje, no se venda. Analice y sea crítico. No se case con un partido, cásese con la verdad, con la honestidad, con la calidad.

No hay cosa más degradante para la democracia que la visión tan miope de “ayudar” a sus electores. Cuando usted sale elegido, la plaza pública quedó atrás. Ahora usted representa a su región, a su departamento.

Clasificar los proyectos de acuerdo con quienes votaron por usted, es tener una mentalidad muy cuadrada, por decir lo menos. Con este esquema, con mucha frecuencia se ha manejado este país. Así, ¿entonces que las carreteras, los hospitales, las escuelas, etc., se deben construir en donde tenga electores? Así tendremos dos países, como aparece la realidad geopolítica de nuestra patria. ¡Qué desgracia! No construyamos nuevas vías, no le hagamos mantenimiento a esas vías terciarias, pues ellos no votaron por mí. ¡Qué mentalidad tan pobre! Qué tal que en los llamados países desarrollados se hubiera pensado así. Si uno recorre países como Estados Unidos, Canadá, Japón, Corea del Sur, Singapur, aún China hoy día y los países del Centro de Europa; en todos encontramos desarrollo global. Una autopista (y allá sí son verdaderas autopistas, los impuestos se ven) atraviesa regiones sin tener en cuenta los colores políticos. Todos los ciudadanos tienen derecho a la atención del Estado, pues todos son contribuyentes y los presupuestos son producto de la tributación. Las obras no tienen color político. Los cargos públicos se dan por méritos, por capacidades, no por decisiones partidistas. El ejercicio del poder en los sectores público y privado tiene como meta EL BIEN COMÚN.

Superar el “manzanillismo” y el “clientelismo” es tarea titánica. Gracias a Dios veo uno que otro joven con una mentalidad distinta. Por esa mentalidad recortada, hay en algunos cargos del sector público especialmente, unos ineptos.

Otra manía desastrosa es la mentalidad de no concluir las obras del antecesor. Hay que opacar su protagonismo, ahora mando yo. ¡Qué horror! ¡Cuántas obras inconclusas han sido objeto de enormes inversiones! Y todo con nuestros impuestos. Con esa mentalidad, jamás saldremos del subdesarrollo. Ojalá haya una legislación más drástica en esta materia para castigar a los culpables del desgreño administrativo. El cuatrienio para gobernar en la rama ejecutiva del poder público, es tiempo suficiente para ejecutar obras que redunden en beneficio de todos los ciudadanos. Los ciudadanos debemos tener conciencia política para elegir a nuestros gobernantes. Abstenernos del compromiso político es una irresponsabilidad. Tenga madurez política para optar democráticamente.