sábado, 11 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-02-23 09:11

Uros y el paseo de la muerte

Edgar Artunduaga

Escrito por: Redacción Diario del Huila | febrero 23 de 2017

Ahora que ando pensando en el regreso, para retomar las emisoras que un día le alquilé a Caracol (el Sistema AS), me encuentro con la terrible noticia de que si usted se enferma en Neiva puede ser objeto del paseo de la muerte.

Seguramente las víctimas son muchas y han sido sepultadas atribuyendo la desgracia a “cosas de Dios” o simplemente a la fatalidad del destino, pasando por alto la negligencia médica, la torpeza de algunos novatos o –como en este caso- al abuso de la clínica UROS, cuyo slogan parece una burla: “Servimos con el alma” (pero verán que son desalmados)  

El señor José Luis Anaya Cabrera (para este caso el enfermo y la víctima) fue llevado de urgencia al negocio de los Osorio por una complicación de salud, para un paciente con antecedentes delicados. Lo valoraron y después de una cirugía apresurada se encontraron con un cuadro complejo y decidieron arrojarlo a la calle. –Que se vaya, fue la orden médica. Y apuraron su salida, sabiendo de los riesgos casi mortales.

Familiares de Anaya deambularon con él por algunas horas, en los límites de la muerte: deshidratación, reducción del flujo sanguíneo, neumonía pos-quirúrgica, pérdida de la memoria.

Fue necesaria la presión de algunos amigos y conocidos de Javier Osorio Manrique (le dicen “el chinche” Osorio), dueño de la clínica (funge como tal) , para que volvieran a recibir a Anaya, en estado agónico. Y lo hicieron finalmente porque averiguaron que se trataba de un hermano del prestigioso médico y científico Juan Manuel Anaya Cabrera y Alba Lucía Anaya, la esposa del dirigente Carlos Holmes Trujillo.

Hubo, sin embargo, unos cuantos desplantes con el paciente y su parentela, como cobrarle una cuenta parcial de los servicios a él, casi inconsciente. Y el hecho de mantenerlo en una camilla por varios días, dadas las duras y crueles circunstancias que enfrentaba.

El médico Anaya Cabrera ha resumido el viacrucis familiar para demandar a la clínica UROS, pero especialmente para alertar al ministerio del ramo y a otras instancias sobre los abusos, la desidia y la indolencia con los pacientes, además del manejo casi folclórico de Osorio, más comerciante que médico.

A propósito: Nuevos hechos confirman las relaciones comerciales, ilegales y fraudulentas (complicidad) entre los Osorio, la clínica UROS y Armando Ariza, detenido por el saqueo criminal a Comfamiliar.

Ahora los Osorio se han convertido en intermediarios para el pago de dineros que le deben a Ariza, una especie de “casa de cobros”, (oficina le dicen en la mafia). Y uno de los primeros de la lista es el comerciante Giovani Jaúregui.

Muy fácil, entonces: Ariza, quien se enriqueció con los dineros de todos los huilenses, especialmente los más pobres, recauda ahora a través de sus socios, los Osorio.