domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-09-28 11:20

Urgen ciudadanos entusiastas

Orlando Parga Rivas

Escrito por: Redacción Diario del Huila | septiembre 28 de 2016

El entusiasmo es espiritual y mediado por las emociones.  El ser entusiasta nos hace más sensibles, hermanos, positivos y solidarios, más amantes de la vida, más considerados y cuidadosos.  La invitación entusiasta es pues a convertir nuestra región en un territorio líder en el Buen Vivir. Hacer de este pedazo de patria un buen vividero no es responsabilidad exclusiva de los gobernantes locales. "Ni el mejor gobierno imaginable podría hacer algo si no cuenta con el entusiasmo de sus ciudadanos. Y nosotros lo debemos hacer por una motivación superior, porque nos sentimos colaboradores de Dios en la creación de un mundo nuevo", lo señalaba el padre Rafael García Herreros.

Me encanta mucho la palabra “entusiasmo” (ente-osmos), que para los griegos significaba “tener un Dios dentro de sí” o un Dios adentro. El entusiasmo es la alegría de vivir y eso es concretamente el efecto de Dios en nosotros.  El entusiasta es el ser humano que le pone visión positiva a todo y mira en medio de la complejidad, la oportunidad y la salida a cualquier dificultad. Por lo tanto, la persona entusiasta se deja guiar por la fuerza del fruto de la sabiduría y la esperanza que provienen del espíritu de Dios.

El entusiasta sabe que la vida está llena de realidades diversas y que en medio de ella encuentra la luz del camino para construir y concretar sueños. El entusiasta es una persona con ideales y estos los va haciendo posibles por la visión de esperanza que refleja.  El entusiasmo es la fuerza propulsora esencial del ser humano, necesaria para vivir con confianza y valor, una vida con propósitos.

El entusiasta hace gala de buen ánimo para hacer las cosas. El entusiasta demuestra interés y placer frente a la vida, exhibe motivación por lo que hace, encuentra siempre agradable el cumplir con determinada asignación o tarea. Una persona que cuenta con entusiasmo, actúa en sus responsabilidades de la manera correcta, encuentra ameno su trabajo y camino por seguir.

Por otro lado, también podríamos decir que una persona entusiasta es la que no para de soñar y hacer planes para mejorar su vida y la de los demás, contagia a otros de ganas por seguir, por actuar, por moverse en búsqueda de un objetivo. El entusiasmo nos hace caminar por la vida con alegría, nos vuelve serviciales con los demás y hace que nuestra actitud se mantenga firme frente a lo que debemos lograr y hacer, pese a las dificultades u obstáculos.

Ese entusiasmo en los seres humanos se produce en el sistema límbico del cerebro, que, a propósito, tiene cerca de 200 millones de años de edad evolutiva, cuando aparecieron los mamíferos. Con ellos entró en el mundo el amor, el cariño, el cuidado, el sentimiento que dedican a su cría o mejor a la protección a lo que se ha dado vida. Nosotros los humanos hemos olvidado que somos animales, y por tanto, somos portadores de emociones, pasiones y afectos. En el sistema límbico reside el nicho de la ética, el comportamiento, la moral y las sanas costumbres.

El teólogo Leonardo Boff asegura que antes de la razón, en el cerebro tuvo cabida la afectividad, la intuición y el espíritu. Sin embargo, en la actualidad hay un excesivo uso de la racionalidad, hasta el punto de llevarnos a la irracionalidad, a crear armas e instrumentos que pueden poner fin a la especie humana y que ponen en riesgo la vida en general.

De modo que un entusiasta es una persona de alta autoestima, apasionada por lo que hace, de iniciativa y proactiva. Por eso la invitación es a trabajar duro y con entusiasmo por los demás, para descubrir la belleza de ayudar a los otros, de colaborar con otros.

"Tenemos que hacer brotar una llamarada de entusiasmo. Después vendrá la cosecha, vendrá el equilibrio; pero es necesario entrar en el entusiasmo. Entusiasmarse significa endiosarse, estar poseídos de una divinidad y de una locura por la patria. Todos los que han leído a Platón recuerdan su página maravillosa sobre los endiosados, los entusiasmados", destacaba el Padre Rafael García Herreros.