Unión en torno a un río
Hace muchos años no se presentaba una causa común que aglutinara el sentir de todos los neivanos.
Pues bien, recientemente las calles de esta cálida ciudad se pintaron de blanco con letreros en pro de la protección del más vital y necesario bien de los capitalinos huilenses: el río Las Ceibas.
De sus aguas se nutre todo el acueducto de la ciudad, de tal suerte que literalmente 400.000 habitantes beben de sus aguas todas las 24 horas de los 365 días del año. De modo que no es gratuito que cualquier atropello contra la cuenca de este afluente, les duela al pobre y al rico, al derechista y al de izquierda, porque la defensa del agua (vida) no tiene distingos políticos.
Toda la polémica en torno a este afluente tiene relación con una posible exploración y explotación de hidrocarburos en las riberas del río Las Ceibas. El presidente-candidato Juan Manuel Santos, dijo en campaña recientemente en Neiva que esta explotación estaba cancelada, luego lo volvió a advertir en una reunión con el gobernador y líderes huilenses, afirmando que no se haría explotación, sin embargo, esta decisión dejó más dudas que certezas, algo así, como si desconfiaran de la palabra del mismísimo presidente.
Por esta razón, el próximo martes en el Congreso de la República se hará un debate, citado por el senador Hernán Andrade, y donde estará toda a bancada de congresistas huilenses, pidiéndole al Ejecutivo una seguridad jurídica.
Al debate fueron citados: la ministra de Ambiente, Luz Helena Sarmiento; el ministro de Minas y Energía, Amylkar Acosta; y el director de la Agencia Nacional de Hidrocarburos, Javier Betancourt, quienes responderán un cuestionario de 22 preguntas.
Todo este debate no tiene otro fin sino el noble propósito de cuidar las aguas del río Las Ceibas. Uno de los tres ríos que bordean la ciudad de Neiva, y quizá el más indispensable para los capitalinos, pues como ya lo afirmamos, es el que llena el acueducto de este municipio.
Neiva una vez más se volvió a unir en torno a una causa común. Hace muchos años lo hicieron por el acueducto. El río sigue siendo de vital importancia para los pobladores de este Valle de las Tristezas, un caluroso lugar donde ya estamos hartos de que exploten los recursos naturales a costa de unas temperaturas más elevadas y del agotamiento del más preciado líquido humano: el agua.
