Unasur el gran perdedor
Por Julio Cesar Triana Quintero
No hay que ser expertos en Política Internacional para entender el flaco favor que le ha hecho a la democracia de Suramérica, el nacimiento de UNASUR, más como un capricho del entonces HUGO CHAVEZ y sus vasallos mandatarios sureños, que como un órgano que aporte al desarrollo de los Estados miembros.
Aparte de los despilfarros económicos utilizados para atender a las numerosas comitivas de los mandatarios en las cumbres de éste órgano internacional, lo cierto es que en cada Estado, los ciudadanos esperarían que su existencia sirviera para consolidar y fortalecer los lazos de solidaridad entre países vecinos, últimamente lacerados por diferencias ideológicas de los Gobiernos.
Sin embargo, nuestra actual realidad muestra que muy por el contrario, ésta comunidad de naciones, lejos está de ser un polo de desarrollo y ha pasado a convertirse últimamente y sobre todo en la actual crisis colombo-venezolana, en el más despreciado de los órganos internacionales, claro está, después de la OEA.
Hace una semana me refería a lo tortuoso de tener vecinos tan incómodos como el mandatario venezolano NICOLAS MADURO – que no a los venezolanos- y los efectos de sus absurdas ordenes de cierre de la frontera que tanto mal le hacen a las economías de ambos países. Pero hoy el tema parece haberse salido de madre, los ultrajes, maltratos y desafueros con que se trata a nuestros compatriotas ante la mirada inerme de la comunidad internacional es más que frustrante.
Y como somos tan emocionales y momentáneos, quiero recordar la pataleta que en vida armó CHAVEZ cuando un expresidente nuestro -igual de impulsivo-, le reclamo por la existencia en su territorio de integrantes de las FARC; el asunto llegó a tener tal trascendencia que la UNASUR convocó urgentemente a sus integrantes, todos áulicos del ex coronel y se vivió una andanada de críticas contra nuestro país, que llevaron a pensar hasta en un enfrentamiento militar.
Hoy en cambio, frente a evidencia de maltratos a nuestro coterráneos, que aunque ilegalmente residentes, han trabajado y vivido en el vecino país durante décadas, alimentando su economía, UNASUR y sus impávidos miembros, guardan total silencio. Ningún mandatario vecino se atreve siquiera a pronunciarse y para colmo de males, su Secretario, un no muy acreditado expresidente nuestro, emite unas infortunadas declaraciones que llevan a concluir lo inútil de éste órgano y a que se pida la salida de Colombia del mismo pues hay que decirlo, la crisis continúa y sur américa parece no saberlo o simplemente no querer hacerlo.
