viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-05-22 08:30

Una vergonzosa campaña

Las censurables interceptaciones telefónicas y seguimientos ilegales del DAS a periodistas, magistrados y funcionarios en el Gobierno Uribe, no permite dudar de la veracidad de las chuzadas y el espionaje contra el proceso de paz y a la campaña de Juan Manuel Santos, por saber de dónde viene.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 22 de 2014

Episodio vergonzoso que determinó el fin del histórico Departamento Administrativo de Seguridad DAS y muestra hasta dónde pueden llegar mentes criminales para sostener el poder sin razones de interés social ni ética administrativa.

Por las chuzadas del DAS fueron condenados los exjefes de inteligencia, contrainteligencia, el subdirector José Miguel Narváez y la directora María del Pilar Hurtado, que huye de la justicia colombiana, de manera inexplicable asilada en Panamá.

El espionaje que Zuluaga no ha podido desmentir, es característico de una empresa criminal que rebasa los límites de la ética, la legalidad y raya con el Código Penal.

Esta conducta antijurídica y dañina permea sectores sociales tradicionalmente sanos a los que se les implanta la cultura mafiosa en el servicio público, especialmente en las campañas políticas.

En un hipotético caso de que Zuluaga ganara, lo menos que le puede sucederle a Colombia en tener un mandatario que no puede gobernar por estar defendiéndose penalmente.

Seguramente le imputarán cargos, con un Gobierno deslegitimado y hasta un Presidente metido en la cárcel, esto si sería lo último que podría sucederle a nuestro país.

A donde ha llegado la podredumbre política, con un candidato sub judice señalado de atacar ilegalmente el proceso de paz, el anhelo de la mayoría de los colombianos, denunciado valerosamente por la Revista Semana.

Se han cometido entre otros delitos: concierto para delinquir, violación al derecho constitucional a la intimidad, espionaje por obtener y emplear secreto político, económico o militar, relacionado con la seguridad del Estado, sancionables con pena de prisión.

Traición a la patria porque se conspiró con mecanismos ilegales contra el gobierno y el proceso de paz de la Habana, que se mantiene bajo el más riguroso secreto de Estado.  

Es un asunto de seguridad nacional intentar ilícitamente acabar un proceso de paz o cualquier otra actividad que adelanta un gobierno, agravado con la pretensión de ganar las elecciones sobre la sangre de los muertos de la guerra.

Este criminal proceder que no ha sido desmentido  efectivamente por su campaña, por la fiscalía, ni el mismo candidato ha traicionado a sus seguidores antes de las votaciones, que tristeza.

Mal se puede incitar a la guerra, a la violencia, al insulto, al agravio y lo peor que nos puede pasar en caer en manos del uribismo otros 4 años, porque si se hace la paz vendrán tiempos mejores y mejores condiciones de trabajo y seguridad familiar y social.