Una vía de alto riesgo
Por Rafael Hernando Yepes Blanco
Transitar por la vía que de Neiva conduce a Palermo y Santamaría Huila, se convirtió en un recorrido de alto riesgo por los huecos y derrumbes; los problemas se inician al tomar el desvencijado puente Santander que entre otras cosas, no entiendo como las autoridades permiten el tránsito vehicular. No tiene la carpeta asfáltica, posee unas láminas en pésimo estado, lo que ha ocasionado graves accidentes, recuerdo en días pasados un hecho lamentable cuando transitaba por él, fui testigo del fuerte golpe que una señorita que conducía una motocicleta, tuvo la desfortuna de caer en el espacio dejado por unas láminas, haciéndola rodar unos metros en el piso hasta llegar a una de las barandas del puente, lo que evitó su caída al rio. Posteriormente entre la sede el “Bote” de la Electrificadora y el colegio de Comfamiliar, dos enormes policías acostados esperan al desprevenido, la señalización es muy deficiente y adolecen de pintura reflectiva, por ello hace 30 días, se presentó un grave accidente de un conductor de un campero. Continuando el viacrucis vial , aparecen en mi horizonte una cantidad insospechada de huecos, lo que me obliga a realizar maniobras peligrosas. En días pasados sobre la recta donde está localizado el proyecto de la zona franca se accidentaron fatalmente 2 motociclistas; el panorama no cambia y al llegar a sitio de “Chontaduro”, al derrumbe debemos tenerle velitas, cumplió 12 años por el descuido y falta de interés de los mandatarios de Palermo.
Al pasar por “Casa Vieja” , el número de huecos se incrementa , pero logro llegar a Palermo, les recomiendo entonces, el rezo de un Padre nuestro en agradecimiento por los favores solicitados, continúo mi viaje y me dirijo al municipio de Santamaría donde se requieren más oraciones para llegar en buen estado, el recorrido se realiza con mayor riesgo por la cantidad de curvas y abismos que han cobrado vidas de muchas personas, desaparece el asfalto de mi vista , lo que no me permite disfrutar la imponencia del paisaje y las enormes montañas, se dificulta el tránsito por los huecos y las curvas peligrosas. La presencia de polvo ocasionado por la velocidad de los vehículos de los conductores suicidas se vuelve un dolor de cabeza. En la estrecha vía se observan enormes rocas que en cualquier momento pueden generar una tragedia. Llegamos al cruce que nos conduce a Santamaría, un trayecto pavimentado alivia mi resentimiento muscular, pero es corto y desaparece de mi vista, sin embargo por distancias cortas se aprecia el pavimento , finalmente llego al casco urbano después de 2 horas , me encuentro en el parque principal con un cliente que me esperaba. Nuestros municipios requieren mayor atención, tienen una malla vial obsoleta y en pésimo estado, es una lástima.
