Una rima: la patraña de las cuentas de campaña
Edgar Artunduaga
Si el Consejo Electoral es un chiste, las cuentas oficiales de los candidatos son un embuste. Tienen todo el tiempo de cuadrar los informes y mentir a sus anchas. Los límites son un decir, porque llevan incorporado el diafragma del acomodo.
Pensar que Edgar Bonilla, “tinga”, elegido alcalde de Garzón se gastó sólo $58 millones es un cuento para tontos. Y peor que en familia y con grandes esfuerzos reunieron la platica entre su esposa, Olga Cubides ($25), su mamá, María Luz Ramírez ($10), Eriberto Garzón ($13) y con enormes dificultades el propio candidato puso $10 milloncitos.
La campaña de Rodrigo Lara, elegido alcalde de Neiva, se habría gastado $668.504.093, de los cuales el candidato puso sobre la mesa $93 millones.
Carlos Augusto y Francisco José Rosero Tafur se lucieron con $50 millones. María Clara Gómez Tovar aportó $20 millones. Diego Muñoz, el gerente, puso humildes $25 millones, los mismos que Carlos Alberto Oviedo Herrera. Alfonso Rosero Falla entregó –con absoluto desinterés- $22 millones. Dorian García Alvira (de la empresa Proyectos, Construcciones y Montajes) $25 millones.
Mi amigo René Cantillo (su empresa familiar) aportó $26 millones y el esfuerzo descomunal, como suele hacerlo, de un fanático apasionado que trabaja de sol a sol como si fuera a salvar a su familia de un naufragio. Da envidia tener un apoyo tan resuelto.
Otros aportantes: Andrea Marcela Lozano, $24 millones (trabaja en una empresa de publicidad; Interplástica, $20 millones; Coomotor $15; Luis Hernando Agudelo Peláez $19 millones.
El elegido gobernador Carlos Julio González (cada día se parece más a su padre, bautizado por -no me acuerdo quién- como “el viejo paticaliente”) sacó del bolsillo, para empezar, $667 millones, según reportó al Consejo Electoral (vaya uno a saber si esa fue la caja menor).
En sus “cuentas claras” informó que se gastó en la campaña $1.301.641.029. Pidió prestado al Banco de Occidente $300 millones. Mercantil Colpatria (servicios financieros) le regaló $5 pinches millones. Granos del Casanare Grandelo (su representante legal es Luis Augusto Bonilla Díez) se lució con $100 millones.
Por ningún lado aparecen “las donaciones voluntarias” del director del Hospital de Neiva, Chucho Castro (dicen los envidiosos que aportó mil milloncitos) y sus colegas de Garzón y Pitalito, que habrían hecho vaca para alcanzar esa cifra.
Tampoco veo en los registros oficiales la cifra muy gruesa de la generosa y sin remilgos Ecopsos EPS, una empresa administradora de planes de beneficios del régimen subsidiado.
No pasa nada. El Consejo Electoral espera dos meses a que le informen, lo que quieran. A nadie le han quitado la credencial por sobrepasar los topes autorizados, como tampoco confirman de dónde sale el dinero. En la política colombiana lo que importa es ganar.
