Una mujer sabia será capaz de…
Por María Fernanda Ramírez de Iriarte
En una época donde los retos impuestos por las diferentes culturas han desfigurado la esencia de la mujer, aparece como una meta, llegar a ser la mujer perfecta.
Sin embargo, es necesario concretar la perfección de la mujer como el objetivo primario de desarrollar de manera efectiva y plena las características, para lo cual ha sido diseñada como ser humano, siendo en diseño diferente al hombre, aunque similar en muchos aspectos, con igualdad de derechos y oportunidades, con un incalculable valor y una serie de bondades en cada área dentro de esa compleja y maravillosa creación que somos los seres humanos.
El carácter de una mujer no se forma en el aula de clases, en las consejerías, o en las inducciones de las universidades, ahí sólo podemos recibir una instrucción acerca de nuestras cualidades; pero es en situaciones de crisis, injusticia, maltrato o desigualdad en las cuales conocemos realmente quienes somos.
Esta reflexión busca llevar a la mujer a un reencuentro con su verdadero desafío, que es y seguirá siendo, permitir al Creador, asomarse a través de su manera de asumir los roles, su manera de accionar y decidir.
Una mujer sabia, va camino a la plenitud perfecta, con cualidades que la hacen una muralla protectora y capaz de amar a quienes es más fácil odiar, porque habrá comprendido que el amor, es un poder capaz de transformar la vida propia y la de otros. Será capaz de retener la paz, aún en el caos de un mundo que se debate entre el egoísmo, la rebeldía y la independencia, reconociéndose a sí misma y confiando en la bondad divina.
Será capaz de revestirse de paciencia, sabiendo que la pasividad no es un sinónimo de lucir el traje de fortaleza y persistencia, será capaz de ser benevolente y amable donde la mayoría usa la aspereza, la fuerza bruta y la rudeza como manera natural de tratar a los demás.
Descubrirá en la fidelidad y la lealtad, características que adornan su conducta preciosa, haciendo de ella, un extraordinario ser humano en el que se puede confiar y al que se le puede entregar responsabilidad en cualquier alta esfera del engranaje social.
En este día tan especial, reconocemos el valor de las mujeres huilenses y esperamos que nos reencontremos con lo que realmente vale la pena tener y conservar: “un carácter saludable que dé lugar a relaciones saludables, a vidas saludables y a sociedades sanas”.
