Una mirada a los mercados (I)
En los sitios de mercado campesino sentimos variadas sensaciones, generadas por olores, sabores, colores y texturas del campo;
quien olvida el arroz de leche y el popular masato en hojas de plátano, el pan de chicha, los alfandoques, las achiras y las hierbas aromáticas como el cilantro, tomillo, la hierbabuena, el tomillo y muchas más, forman parte de nuestra cultura y patrimonio.
En ellas se da una relación personalizada entre los vendedores y compradores, las plazas de mercado son un lugar de encuentro por excelencia en donde convergen las culturas gastronómicas de una región; el origen según Jaime Pérez Torres, experto en seguridad alimentaria, se remonta al siglo XIX cuando surge la necesidad de los campesinos de vender sus cosechas, sin embargo el intercambio o comercialización de productos es una actividad muy antigua. En las pequeñas poblaciones, el día de mercado sigue siendo el mayor movimiento en la semana, donde los trabajadores del campo llegan a la plaza cargados con sus productos agrícolas para venderlos y los habitantes los esperan para hacer sus compras.
Parte del atractivo radica en la forma de negociar. El trato cercano y ligero y la interacción social que viene acompañada de frases anecdóticas como: mono llévelos con toda confianza que están frescos, cuatro en veinte y cinco en veinticinco, pa’ que lo lleve, venga le doy ñapa mona, le tengo el pan y la cuca caliente; es un particular estilo de mercadeo. En algunos casos de picardía para llamar la atención, sin embargo se debe reconocer que la presencia de supermercados y los almacenes de grandes superficies, que ofrecen confort y variedad en servicios tienen en crisis la existencia de las plazas de mercado.
Recuerdo con indignación la fecha de demolición del edificio de la antigua galería central, la que podría haber rehabilitado, dejando un gran espacio público en el primer piso, producto de ello surgieron mini mercados, sin área de parqueos y aislamientos, invadiendo el espacio público, en ocasiones sin cumplir nomas de sanidad; pero no quiero desconocer los esfuerzos de las administraciones para tratar de regular o disminuir la problemática, se requiere entonces desde el POT, la definición de unos sitios para el mercado campesino que facilite la comercialización. Podemos recuperar el tiempo perdido ordenado los mercados en la ciudad como un sistema, mi propuesta consiste en localizar bajo un buen diseño urbano y arquitectónico la localización de plazas o puntos de mercado terminal, donde vendedores y compradores salgan satisfechos sin afectar el entorno. Dada la importancia del tema continuare su desarrollo en la próxima semana
