martes, 14 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-11-18 09:10

Una mentalidad anárquica

Froilán Casas

Escrito por: Froilán Casas
 | noviembre 18 de 2015

Habría que acudir a la sicología social para estudiar este fenómeno de nuestra cultura. ¿Cuáles son sus orígenes? Aquí se expide una ley, si es “favorable”, todo anda bien; si no, buscamos al funcionario “amigo” para que nos ayude a evadirla. Este es un pueblo contumaz en el desorden. La convivencia ciudadana está lejos de nuestra cultura. Por eso, mientras más alta sea la tapia, mejores son los vecinos. Cada quien impone el volumen de sus decibeles como a bien tenga.  El descaro de la anarquía se constata en el manejo de las cebras. Los pasajeros hacen parar a los buses de servicio público en las mismas y el conductor, no tiene otra alternativa que parar en las mismas. De modo que ¿dónde queda el peatón? En los países civilizados, el peatón es sagrado; aquí se le echa el vehículo por encima. Y a quejarse ¿ante quién? El ciudadano resulta inerme.

La contaminación visual está en el orden del día. Las calles y vías están inundadas de publicidad. El conductor en cambio de ver las señales de tránsito o la ubicación del momento, encuentra vallas que no le permiten ver el lugar en donde está. ¿Quién controla este abuso? ¿Será que hay permisividad de las autoridades? Como no pasa nada, todo el mundo abusa. Así que impera la ley del más fuerte. ¡Qué tristeza! Los semáforos en rojo se pasan olímpicamente y no pasa nada. La guerra del centavo se muestra en una lucha sin cuartel para lograr recoger al mayor número de pasajeros. Los buses y taxis paran en cualquier parte. Pero claro, si no hay bahías, no hay espacios para estacionar y recoger al pasajero, resultando un círculo vicioso. Las basuras son un desorden. En algunos lugares de Europa encontré una solución muy práctica para el manejo de las basuras en el área urbana. Las canecas recolectoras de las mismas, se introducen bajo tierra, así los transeúntes y usuarios, botan las mismas, evitando que los perros las desparramen formando un caos higiénico. Una forma para evitar la contaminación visual en las vías frente a tanto cable de la luz eléctrica; son las instalaciones subterráneas, de modo que los postes desaparecen, dejando más generoso el espacio público.

La mentalidad anárquica se fomenta desde la familia, cuando los padres son alcahuetas de sus hijos, aprobándoles toda la indisciplina en la vida escolar. La época del profesor tiene la razón, ya pasó; ahora el estudiante siempre tiene la razón. La cultura del “usted no sabe quién soy yo” invade todos los espacios culturales. El buscar la excepción a la norma nos ha matado la disciplina social. Las reglas de convivencia ciudadana están por los pies. Aparece la ley de la jungla; el más fuerte lleva las de ganar. La figura del policía no se respeta. Aquí gana el que más grita. Mientras no tengamos un cumplimiento drástico a la normatividad existente, nuestras ciudades serán agresivas e invivibles. Aquí se escribe: “Prohibido arrojar basura”. Mire el lugar, por favor; es donde más basura hay. Escriba usted frente al garaje de su casa: “No estaciones, garaje”. ¿Qué encuentra cuando regresa usted cansado de su trabajo? Pida que corran ese vehículo y verá lo que le pasa.