Una derrota advertida
Los villalbistas, algunos conservadores, la mayoría de izquierdistas, buena parte de los verdes y hasta los del Polo, disfrutan aunque no lo reconozcan, la tragedia electoral que están padeciendo los senadores Jorge Eduardo Gechem y Carlos Ramiro Chávarro, a punto de perder sus credenciales.
Yo no disfruto la tragedia de nadie, como me han reclamado algunos de los correligionarios, simplemente en este caso me aventuré a advertir desde mucho antes de las elecciones del 9 de marzo, que a ellos dos no les alcanzaría la votación para su reelección.
Lo insinué después de verificar el pobre e insignificante papel que cumplieron los ocho congresistas del Huila en el nefasto periodo que está culminando. La gestión de Gechem se limitó a mover toda su maquinaria para que le nombraran a su hijo como viceministro de Gobierno y unos pocos favores personales a sus amigos, lo mismo que el senador Chávarro y todos los demás. Los que como Rodrigo Villalba, que lograron salvar la curul no pueden cantar victoria porque no solamente perdieron terreno electoral, su labor está claramente revaluada, pasaron porque tenían poder, influencias y supieron hacer uso de esas ventajas, pero qué será de ellos cuando se les acabe todo ese andamiaje.
A todos los congresistas del Huila que se dejaron quitar las regalías sin mover un dedo, que se dejaron imponer la construcción del Quimbo sin que a la región le quede un solo peso, que se aprovecharon de la mermelada sin sonrojarse, que se aliaron con el presidente Santos para traer mentiras a la región, sus paisanos se la han empezado a cobrar, lentamente pero se la están cobrando. Todos perdieron votos a granel, así se hayan declarado ampliamente vencedores y continúen convencidos de que son los jefes regionales. Qué equivocados están, la gente, sus paisanos ya no les creen y se ríen de sus discursos.
Lo que está por ocurrirles a los senadores Carlos Ramiro Chávarro y Jorge Eduardo Gechem, no es otra cosa que la cuenta de cobro que les están pasando sus electores. Lo he escuchado en las universidades, en los pasillos, en los cafetines del chisme y hasta de boca de los mismos seguidores de los senadores a punto de quemarse. Ellos también tienen muy claro que se les pasaron los cuatro años y no hicieron nada por su región, ni siquiera por quienes los ayudaron a elegir, ¿cómo querían repetir sino cumplieron con su deber? Su desidia, su indiferencia y su raquítica tarea los tienen castigados y al borde del abismo.
Los términos de esta columna, son muy parecidos a muchas otras que escribí antes de las elecciones de marzo, y los retomo para responder en forma respetuosa a varios seguidores de estas dos campañas que me han recriminado, con respeto admito, mi posición, aseverando que planteamientos como los que he hecho tuvieron alguna incidencia en la desgracia electoral que están padeciendo los dos senadores.
Les he advertido que lamento el descalabro, pero que sigo pensando lo mismo, satisfecho de alguna forma de haber contribuido, así sea, con un insignificante grano de arena para que los huilenses empiecen a valorar su voto, a exigirle a sus dirigentes, y a no tragar entero, porque llevamos muchos años de mentiras, y de presenciar, cómo ellos se enriquecen a consta de la odiosa sumisión de sus electores. En la tarea de obligarlos a pagar esa deuda enorme que han contraído con la región hay que insistir, así nos toque padecer los naturales embates que para estos casos, provienen de los desafiantes focos del poder. Marfy16@outlook.es
