Una constitución para los colombianos
Colombia ha tenido en su vida republicana desde 1810, dieciséis constituciones.
Desde la Constitución del Estado Libre e Independiente del Socorro el 15 de agosto de 1810, hasta la Constitución de 1991, pasando por la de Rionegro en 1863 y por la Constitución de 1886 que nos rigió por más de una centuria. La Constitución es la Carta de navegación de una democracia. Nos acercamos al bicentenario de vida republicana y la madurez democrática está todavía muy lejos. El mayor problema de nuestra democracia es la ignorancia política de la mayoría del pueblo colombiano. No hay conciencia política. La gente no lee, la gente no es crítica. Se deja llevar por “slogans” y no vota dirigida por la cabeza, sino dirigida por el estómago. Muchos son viscerales en sus opciones políticas. El hambre burocrática acaba con alternativas de poder. No hay propuestas ideológicas, sino distribución burocrática. No hay pensamiento, hay cuotas de poder.
Volvamos a la constitución. Siendo la “Norma de normas”, ella no es infalible. Así como se hace, se puede deshacer. Una constitución debe obedecer a una cultura que debe respetar. Es verdad que el mundo se ha globalizado y estamos viviendo en “una aldea global”, como diría Alvin Toffler en la Tercera Ola; pero a su vez, cada pueblo tiene unas raíces que deben ser respetadas -obviamente si van en contra de la humanidad-, no se deben aceptar, porque atentan contra unos principios fundamentales que están en la Ley Natural. Si es verdad que debemos acatar la Constitución, empezando por la Corte Constitucional, podemos ser críticos frente a la misma. Vivimos de extremo en extremo, no llegamos al equilibrio que es la madurez política. De una constitución insistente en los deberes –constitución de 1886-; pasamos a una constitución sesgada e imparcialmente centrada en los derechos -constitución de 1991-. Pasamos de una democracia representativa a una democracia participativa. Sí, ¿pero la participación sin conciencia política?, ¿un pueblo con hambre puede tener conciencia política para participar? El pueblo colombiano es apático en la toma de decisiones políticas. La abstención ha ganado en casi todas las contiendas electorales. No aparece un líder que convenza al pueblo con su porte honesto, su solvencia académica y su capacidad para gobernar. El pueblo colombiano tuvo la estupenda oportunidad de ser constituyente primario y no participó en la propuesta de referendo del año 2003 que había sido convocado para combatir “la corrupción y la politiquería”. El resultado, un fracaso. Si el pueblo al menos hubiese votado mínimo cinco artículos, hubiesen sido de inmediato Ley de la República. El pueblo tuvo la oportunidad de ser soberano y no actuó. Eran diecisiete propuestas, entre ellas, volver el congreso unicameral, achicar el Estado burocratizado, aumentar el régimen de inhabilidades a los congresistas, pensiones que no pasasen de los veinticinco salarios mínimos, limitar los exorbitantes sueldos de algunos empleados públicos, ¿Cuál fue el resultado? Fracaso. La gente no lee. Votaron el NO sin haber leído las propuestas. La mayoría de la gente no tiene sentido crítico. Con un colectivo político manejado por emblemas y consignas, nunca habrá reforma política. ¿Usted cree que el congreso va a reformar la Carta?
