viernes, 17 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-10-03 08:36

Una colcha de retazos

Colombia es una democracia presidencialista, en donde el poder del Ejecutivo desborda los otros poderes del Estado.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | octubre 03 de 2014

La mayoría de reformas a la Carta Política surgen de la iniciativa y el interés del gobierno de turno, quien muchas veces sin el debido estudio  y debate, motivados en el interés propio de unos pocos, decide presentar ante el Congreso reformas que terminan siendo contraproducentes a la débil democracia que tenemos. El resultado en ocasiones no ha sido el esperado. Cambios en las reglas de juego sin una discusión a  fondo, llevan al país a una inseguridad jurídica que en nada contribuye con el desarrollo. Ejemplos de estas reformas han sido las fallidas reformas a la justicia, a la educación superior y al sistema de salud,  iniciativas que terminaron hundiéndose sin lograr resolver los problemas de fondo en cada uno de esos sectores, postergando soluciones necesarias a graves crisis que se viven a diario, como la actual crisis del sector  salud.

Hoy en día cursa la iniciativa de desarrollar una reforma que permita el equilibrio de poderes y la eliminación de la reelección. Hasta ahí todo bien; Pero ahora a dicha iniciativa  se le ha sumado el interés de  permitir la ampliación del periodo actual de alcaldes y gobernadores hasta el 2018. Cómo así que por un lado se busca eliminar le reelección presidencial dado sus contraproducentes efectos en la democracia, observados en la pasada campaña electoral, y por otra parte permite desde lo local la misma acción. Son mensajes ambiguos estos lo que envía el Gobierno y con lo cual demuestra su falta de estudio y discusión en temas álgidos, que terminan siendo al final contraproducentes.

Otra adenda a dicho proyecto es el voto obligatorio, el cual no sería la salida a la corrupción y la politiquería tal como está planteado, pues en primer lugar se debe buscar estimular la participación ciudadana, libre y espontánea, antes que ejercer medidas coercitivas para aquellos que no han entendido el valor y la responsabilidad que imprime una democracia.

Puede que esta reforma como otras tantas no llegue a buen final, lo triste es que una buena iniciativa termina hundiéndose por intereses de unos pocos, que creen que cada cierto tiempo pueden cambiar a su antojo las reglas plasmadas en la magistral Constitución del 91. Esperemos que partidos políticos y el poder ciudadano ejerzan la defensa de la voluntad popular, y terminen por dejar solamente la iniciativa del control de poderes, sin tanto retazo que desdibuja su objetivo inicial. No se necesita aprender a punta de golpes y reveses, se requiere escuchar a la ciudadanía y garantizar la estabilidad que surge de discusiones profundas al actual sistema democrático que poseemos. Solo así lograremos consensos que permitan avanzar hacia la modernidad que anhelamos.

@Rodrigo_LaraS