Una ciudad sin energía
Carlos Tobar
Los días domingo y lunes de la presente semana, Neiva estuvo sin el servicio de gas natural por daños en la red principal de conducción. Según informaciones de la empresa comercializadora, los daños ocurrieron por la acción de delincuentes comunes que roban mediante conexión fraudulenta el combustible. Un problema que muestra la fragilidad del sistema de distribución de este combustible que debería poner en alerta a las empresas del sector para garantizar un servicio vital para la sociedad.
Fue un pequeño caos, sobre todo para la preparación de alimentos tanto de residencias como de restaurantes y hoteles. Millares de neivanos brincamos matones, como se dice coloquialmente, para encontrar sustitutos de abastecimiento ante la imposibilidad de preparar los alimentos en casa. Varios restaurantes tuvieron que cerrar y los que pudieron funcionar con fuentes alternativas de combustibles, se vieron superados por la avalancha de personas ocasionales que buscaban desayuno, almuerzo o comida. En el sector industrial debieron presentarse parálisis de actividades con las consecuencias de mayores costos e incumplimientos.
Este hecho fortuito es un llamado de atención a las autoridades regionales y locales frente a la necesidad de contar con planes de abastecimiento energético. Sobre todo, cuando el fenómeno de El Niño ha dejado al desnudo la incapacidad del sistema nacional de generación, transmisión y distribución de energía. No está garantizado el abastecimiento de energía eléctrica. De paso, nos notificaron que las reservas de gas del país alcanzarán –en el mejor de los casos– para seis años, razón por la cual deberemos importar este combustible, con las inevitables alzas tarifarias.
Siendo el Huila un productor por muchos años de petróleo y gas, teniendo las potencialidades para generar energía eléctrica, contando con el segundo punto en el país con potencialidad para generar energía eólica, estando en una ubicación geográfica excepcional para usar la energía solar…, no se entiende por qué los huilenses no contamos con planes propios de abastecimiento de energía.
Es hora de que despertemos y entendamos que la base del desarrollo social, tal como lo conocemos hoy, es la generación de energía. Localidad, región o país que no disponga de ella está condenado a la “oscuridad” y el atraso. Una persona cualquiera consume, directa o indirectamente, en sus actividades cotidianas 12.300 vatios. Sin esa disponibilidad tocaría, apagar las luces, las estufas, las neveras, las lavadoras, los celulares, los computadores, los vehículos y un largo etcétera de instrumentos, aparatos y herramientas que son extensiones del ser humano contemporáneo.
No planear para garantizar un suministro oportuno, suficiente y económico de la energía puede poner en peligro la supervivencia de una sociedad.
