Un tema importante de ciudad (III)
Por Rafael Hernando Yepes Blanco
En la columna anterior explique que una ciudad feliz, es donde se pude caminar con tranquilidad, con puntos de remanso y de encuentro, sin diferencias, con una sensación de continuidad y diversidad, con un ritmo propio y contagioso, necesariamente humano, marcado por sus habitantes y no por las pautas comerciales, y menos por el tráfico, donde la congestión y la contaminación es el problema a resolver.
Entre las ciudades que se pueden destacar por los indicadores de felicidad encontramos a Sydney, famosa por su gran multiculturalidad , es una de las 10 ciudades con mejor calidad de vida del mundo, el deporte es de vital importancia, así como el contacto con la naturaleza, dentro del área urbana se encuentran varios parques nacionales como el Royal National Park; Barcelona, es una ciudad que representa un importante foco económico, financiero, cultural y turístico; Ámsterdam, un modelo a seguir con su bicicultura, tiene una población de 750 mil personas y cuenta con 700 mil ciclistas, lo que quiere decir que el 93,3% de sus habitantes realizan sus actividades diarias sobre una bicicleta.
Melbourne, se conoce como la capital del deporte y la cultura en Australia, está rodeada de parques de estilo victoriano; Madrid, es una de las ciudades europeas con mayor proporción de áreas verdes por habitante, 70 m² contra 20 m² de la media europea, cuenta con hermosos parques y 300 mil árboles en avenidas y paseos; Paris, la ciudad de la luz, le da un espacio importante a sus áreas verdes, representadas por bellos parques como el icónico Champ du Mars
La felicidad está en lo que tienes más a mano: tu familia, tu casa, tu barrio... La ciudad es por lo tanto, la escala ideal para trabajar inicialmente: en las comunidades, en las escuelas, en los lugares de trabajo, en los parques y zonas verdes y en los hospitales. Para medir la felicidad, se están adelantando investigaciones para obtener unos indicadores válidos en cualquier ciudad del mundo, que sirvan como medida del bienestar urbano; el camino es ése: regular esta nueva manera de medir el progreso económico y social en las ciudades, que permita aplicarlo en los países. La "promoción de la felicidad" debe ser una política pública, divulgándola mediante capacitaciones, seminarios, charlas y actividades A través de campañas, preparando voluntarios; son acciones claves de la felicidad urbana: relacionarse, aprender, ser activo, apreciar y colaborar. Deberíamos apostarle a tener al menos una característica que nos haga feliz en nuestro territorio.
