Un punto azul pálido
Jhon Jairo Trujillo
Caminamos en el mundo por el impulso de nuestros miedos e ilusiones. La búsqueda del sentido de la existencia, la posibilidad de la inmortalidad de nuestras obras, el trabajo desmedido y apresurado que le teme al olvido y al rechazo. La vacuidad erudita del propósito de la humanidad. La locura colectiva por el placer de coronas de hielo. La sangre derramada por enemigos desconocidos a nombre de enemigos de discurso. La ficción y la realidad hechas una sola en la grandiosa incógnita del género humano. ¿Qué puedo saber?, ¿Qué debo saber?, ¿Qué me cabe esperar?, ¿Qué es el hombre?; Immanuel Kant formuló estas preguntas, y creo que nunca nos pondremos de acuerdo en las respuestas.
Pero es un gran alivio tener la asidua incerteza de preguntas inamovibles; de manera distinta, el género humano tendría un perfecto destino, un horizonte aburrido y predecible, desprovisto de la genialidad y la eternidad de la incertidumbre. Las fuerzas de la humanidad no serían inútiles e insensatas, si persistimos en esa lucha por la ruptura de los límites del entendimiento. Sin embargo, me preocupa cuantas generaciones pueden seguir en esa lucha por la humanidad y desde la humanidad. Nuestro planeta agoniza con gritos mudos. Clamamos el llanto de dioses bucólicos en la altura de las montañas para saciar la sed, tememos a los dientes humedecidos de bencina que devoran monumentos de la naturaleza, nos espanta la incurable adicción a la guerra y a la muerte. ¿Existe alguna esperanza para el ser humano?
Un 14 de febrero de 1990, a unos 6.000 millones de kilómetros de la tierra, la sonda espacial Voyager 1, tomó una fotografía de nuestro herido planeta1. En la infinitud del universo, un pequeño “punto azul pálido”, incomodaba la oscuridad del firmamento. Un punto azul pálido en la bastedad de lo impenetrable. Ese es nuestro hogar común, el planeta tierra; un diminuto punto azul pálido suspendido en la nada. Fue Carl Sagan, ese poeta de la ciencia, quién logro escribir un hermoso libro llamado “Pale blue dot”,
“Tal vez no hay mejor demostración de la locura de la soberbia humana que esta distante imagen de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amable y compasivamente, y de preservar y querer ese punto azul pálido, el único hogar que siempre hemos conocido”2.
Un minúsculo punto azul pálido en el universo, es el escenario del proyecto más incomprensible y desafiante que conozcamos. La lucha por la preservación de la vida humana. El universo y la tierra son para mí dos facetas de la humanidad. El primero como un horizonte enigmático, incierto e indómito en la profundidad de lo inalcanzable y la segunda como una superficie colorida, diáfana y próxima. Eso somos, una contradicción incesante y deseable; un cumulo de incertidumbres y certezas, de incógnitas y soluciones, de vacuidad y plenitud.
- Un Punto Azul Pálido: Una Visión del Futuro Humano en el Espacio. Carl Sagan
