Un proceso que ha salvado 1500 vidas
Un documento publicado por el Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac) reveló que tras cumplirse tres años de su inicio, el proceso de paz entre el Gobierno Nacional y las FARC ha dejado resultados tangibles de reducción de la violencia del conflicto.
De acuerdo con los investigadores del Cerac, esta mejora es el resultado de la notable caída en la intensidad de la guerra que han generado tanto las medidas de desescalamiento del conflicto como las medidas unilaterales de la guerrilla. La gran excepción a la reducción de la violencia durante el proceso, son los periodos sin cese al fuego de las FARC.
En la elaboración de este informe intervinieron María Fernanda Arocha, David Fernando Correal, Pablo Alberto Ortega y Jorge Alberto Restrepo, de la institución antes mencionada, quienes utilizaron la siguiente metodología: se calculó el promedio diario de muertes registradas en cada período (cinco de ellos antes de la fase pública de las negociaciones y cuatro durante esta fase del proceso); tomaron notas del nivel esperado de muertes en cada uno de los cuatro periodos durante el proceso de paz, si hubiera continuado el promedio diario de muertes en cada uno de los cinco periodos antes del proceso; y se comparó el promedio de muertes en cada uno de los cuatro periodos durante el proceso frente al promedio de muertes esperado si hubiera permanecido el nivel de muertes de los periodos antes del proceso.
Como resultado se tiene que, en comparación con el acumulado histórico del conflicto, el proceso de negociación ha “prevenido”, en sus tres años, la muerte de por lo menos 1500 personas a causa del conflicto: la mayoría de ellos, combatientes (958 de las FARC y 189 de la Fuerza Pública). La población civil también se ha visto particularmente beneficiada por la reducción de la muertes de no combatientes en por lo menos 415 casos.
Si se compara con el período de implementación de la Política de Seguridad Democrática (agosto 2002-octubre 2012) no sólo habrían muerto 1572 combatientes menos, sino que también se ha preservado la vida de 499 civiles. Incluso, durante las negociaciones quedaron heridos 473 civiles menos en eventos de conflicto.
Expresaron los investigadores que una reducción muchísimo mayor se presenta si se compara con el conflicto durante los dos periodos presidenciales del gobierno Uribe, así como con la etapa de recrudecimiento de la guerra (1996-2002): frente a dichos periodos, se previno la muerte en eventos del conflicto de 3073 y 3060 personas, respectivamente.
Además, concluyeron que la prevención de muertes en eventos del conflicto durante el proceso de paz ha sido más marcada durante la implementación de las medidas bilaterales de desescalamiento del conflicto.
“Si bien, el proceso de paz ha traído una marcada reducción de la violencia letal, los periodos sin cese unilateral al fuego (que se han dado durante la negociación) son la gran excepción. Pese a que en estos periodos existe un descenso en los niveles de muertes de guerrilleros, no ocurre igual con los muertos civiles ni de la Fuerza Pública. En particular con la Fuerza Pública, los niveles de muertes durante estos periodos sin cese, de hecho superan con creces los niveles registrados en otros periodos; con la excepción del período de recrudecimiento del conflicto, en el que se registra el mayor nivel”, sostuvieron.
El Cerac afirma que las negociaciones no son prenda de garantía de que disminuya la violencia del conflicto, pues subsiste la amenaza de la violencia, hasta en tanto no haya un cierre definitivo y garantías de no repetición que sólo traerá una política de seguridad efectiva.
Lo que no se esperaba, es que una negociación, conducida bajo el conflicto como premisa, redujera la violencia del conflicto antes que terminara.
Es evidente pues, que la reducción de la carga humana de la violencia de conflicto, durante la negociación, es notable.
