miércoles, 15 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-06-27 07:12

Un presidente invisible

Por Amadeo González Triviño

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 27 de 2015

Se dice que el Departamento del Huila fue visitado por el señor Presidente de los colombianos. Su presencia fue la de un ser invisible, no trajo ningún mensaje de reconciliación entre los huilenses, no vino a presentar proyectos de desarrollo o a unirse al clamor ciudadano que procura la defensa de su territorio o de sus gentes. Vino como un fantasma a la inauguración de una obra que no hace parte de su programa de gobierno y de la cual, solo quedará cerca una placa conmemorativa manchada por un reguero de sangre, de dolor, de miseria y de tristezas, como en efecto es la obra de El Quimbo.

Hemos recordado la forma y el significado de la presencia de un primer mandatario en nuestras tierras, de la importancia y la trascendencia social y humana que siempre ha representado esta clase de hechos, y se rememora la visita de ilustres personajes que han permitido grandes aglomeraciones de ciudadanos agradecidos con su presencia, pero en el caso del señor Santos, su visita no significó ningún bienestar o provecho para la región, fue la de un ser anodino que nada dijo, porque nada tiene que decir, que nada hizo, porque no tiene intereses en estas tierras y por el contrario ha permitido el arrasamiento, el desarraigo y la destrucción de todo lo nuestro.

Se ha tenido conocimiento que se impidió la presencia de los habitantes de la región en dicho acto, que hubo grandes movilizaciones de agentes y fuerzas de seguridad, para impedir que los afectados con el desastre ecológico que representa la Represa del QUIMBO en el centro del Departamento del Huila, se hicieran presentes, y por tanto, dicho acto que algunos medios de comunicación registraron a medias, solo fue protagonizado por un Presidente que se tornó en invisible a la realidad social y humana de los colombianos, quien en compañía del Vicepresidente Vargas Lleras, hermano de uno de los altos dignatarios de la empresa beneficiaria con dicho proyecto del Quimbo, se hicieran tomar placas fotográficas en compañía de un reducido grupo de personas que no representan, ni simbolizan el interés de las comunidades con éste proyecto.

Colombia sigue de capa caída con sus dirigentes. Estos no tienen la vergüenza y el dolor de patria, frente a las grandes hecatombes que se viven y que se hacen sentir dentro de las colectividades, y lo que tiene que ser un clamor popular de alta concentración de fuerzas vivas de la nación por el rescate de lo nuestro, se diluye entre las abstracciones de un poder que es utilizado para beneficio de unos pocos y para terminar por saquear los recursos del Estado, como si raspando la olla, los dirigentes que salen de sus cargos públicos, pudieran sanear toda la inequidad, el abuso de poder y los delitos que llevan como una cruz a cuestas, sobre sus propias espaldas.

Este Presidente invisible, que ha abusado de un mandato y de un proceso de Paz, sigue permitiendo actos de violencia en todas las esferas de la vida pública, y su ejemplo, no es otro, que el de un mandatario que pasará a la historia por la nefasta hora que nos tocó tenerlo en el poder.

Finalmente consideramos que debería existir una norma o disposición legal que no permitiera la presencia simultánea de Presidente y Vicepresidente en actos públicos, o en viajes en los cuales, se corra el riesgo mínimo de un desastre que pueda afectar la integridad de aquellos. Podría presentarse un evento en el que el país, se quede sin primer mandatario y sin su reemplazo. Pero puede más el afán protagónico de hacerse propaganda y de utilizar y abusar del erario público, para que se vea en forma permanente y simultánea a uno y otro, inaugurando obras o participando de actos que no se merecen, bien por el oportunismo o generando el momento de los elogios mutuos en los que se la pasan, para abrir el camino de la continuidad en el poder, en una desigual carrera con otros ciudadanos que puedan participar de una contienda política a futuro.

Recordemos que el Presidente de los colombianos, está de espaldas al país, que su mandato no avizora esperanzas de reconciliación y que la forma de abandonar a sus gentes, como lo hizo en esta visita, es sinónimo de miedo y de temor por las reacciones de las comunidades cuando son víctimas del poder. Pero para tristeza nuestra, todo esto se ha de olvidar el día de las próximas elecciones. Qué tristeza.