miércoles, 15 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-07-23 07:32

Un personaje turbio hermanado con el alcalde Suárez

Por Edgar Artunduaga

Escrito por: Redacción Diario del Huila | julio 23 de 2015

Carlos Alberto Giraldo acaba de caer por lo menos grave de su vida delictiva: el robo a la salud en el Huila. 


Las autoridades se han demorado en profundizar sobre millonarias inversiones “a dedo” como alcalde de Pitalito, incluyendo la canalización de “El Zanjón de los tiestos” ($9 mil millones).

Lo capturaron siendo flamante Secretario de Educación de Neiva, pero antes había sido asesor, secretario de gobierno y candidato a la Cámara, impulsado por la alcaldesa Madeleine, que gobierna esta ciudad, en nombre del elegido Pedro Hernán Suárez.  

Giraldo prefiere no hablar porque tiene problemas de dicción. Gaguea, balbucea, sufre y termina las frases para que el interlocutor las traduzca. En política reemplaza las palabras por el regalo de motos, neveras, electrodomésticos y dineros en efectivo. En sus campañas abunda la “locuacidad” del dinero.

En la alcaldía de Neiva le ofrecieron el amor y la protección que se tiene por un hijo bobo, que no lo es.

Corresponden a la generosidad recibida por Suárez, en sus tiempos de vacas flacas. Giraldo pudo haber financiado parte de la campaña de Pedro Hernán, sólo o en compañía de sus viejos padrinos y carteles.  

El tartamudo Giraldo –que cumple detención domiciliaria, no por inocente sino por una enfermedad que lo acosa- fue alcalde de Santa Rosa, en el Cauca, población muy rica en oro y petróleo y por lo mismo frecuentada por ilegales de todas las especies.

De allá salió para convertirse en concejal de Pitalito y de inmediato saltar a la alcaldía, apoyado por las fuerzas de Rodrigo Villalba, cuando todos sospechaban de los oscuros orígenes del personaje (le hicieron conejo a Clarita Parra).

Parece que en el ejercicio del cargo abandonó a sus socios políticos y se entregó a cumplirle compromisos a sus patrocinadores del Cauca y a sombríos personajes de Saladoblanco. Casi toda la contratación, incluyendo acueductos comunales, fue ejecutada por gente extraña a Pitalito, “para no dejar huellas”, dicen los suspicaces.

El exalcalde laboyano y Suárez quedaron prendados para siempre y Madeleine ha sido la garantía de que se cumplan los compromisos del hechizo. Mientras Suárez fingió defender en la última campaña a un candidato, su mujer se echó al hombro la nominación de Giraldo. Cuando perdió, lo volvieron a nombrar secretario de despacho. ¡Para eso son los socios!.

Las deudas que ha venido pagando el alcalde de Neiva (de gratitud o económicas) no son de su bolsillo.

Aportamos los contribuyentes, no sólo con el sueldo del funcionario sino con las consecuencias de su pésima gestión, por donde haya pasado.