viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-05-17 09:50

Un paso gigante

El presidente Juan Manuel Santos le informó ayer al país el importante avance en un punto más (tercero) en el proceso de diálogos que se adelanta en La Habana con la guerrilla de las Farc.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 17 de 2014

Se trata del relativo al narcotráfico, uno de los más polémicos y de mayor interés para el país, en el entendido que el tráfico de tóxicos es la principal fuente de financiación de la guerrilla y en general de los grupos armados al margen de la ley.

Las drogas desde hace varias décadas se convirtieron en el alimento del conflicto, en la sábila de la guerra, en un sinónimo de muerte, desplazamiento y por ende de subdesarrollo y pobreza.

Por el narcotráfico Colombia ha tenido que librar las más duras batallas y soportar los embates de la corrupción. Basta con recordar la nefasta época en que Pablo Escobar, José Gonzalo Rodríguez Gacha (el Mexicano) y Carlos Lehder se convirtieron en los amos y señores del país, gracias al poder sucio y putrefacto de los miles de millones de pesos que lograron recaudar con el tráfico de la cocaína.

Lo alcanzado ayer por el Gobierno es más que un acuerdo, es un paso gigante en este proceso de negociación que como vemos avanza por buen camino, con logros nunca antes alcanzados.

Lo que se conoció de manera preliminar es que se pondrá en marcha un gran programa nacional de sustitución de cultivos y desarrollo alternativo, algo que hasta ahora no se había logrado por el conflicto, es decir por la presión de la guerrilla en las zonas de cultivo.

Al respecto la meta acordada con las Farc es que Colombia sea un país libre de cultivos ilícitos, y se buscará lograrlo a través de un programa nacional integral de sustitución voluntaria y desarrollo alternativo, incluida en el marco de la reforma rural integral acordada en el punto uno de la negociación.

En segundo lugar se le dará al consumo de drogas un enfoque de salud pública y en tercer lugar, se intensificará la lucha contra las organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico, al lavado de activos y al tráfico de insumos.

Por su parte el Gobierno se comprometió a intensificar y enfrentar de manera decidida la lucha contra la corrupción en las instituciones causada por el problema de las drogas ilícitas, y a liderar un proceso nacional eficaz para expulsar este flagelo de los diferentes ámbitos de la vida pública.

Las Farc se comprometieron a contribuir de manera efectiva –de diferentes formas y mediante acciones prácticas– con la solución definitiva al problema de las drogas ilícitas, y a poner fin a cualquier relación con este fenómeno.

Como vemos es un salto enorme, un acuerdo que debe llenarnos de optimismo y que nos obliga a seguir apoyando este proceso de paz, que como vemos va por buen camino.