Un mundo libre de drogas
Durante la Conferencia Internacional para el Control de las Drogas que se realizó en Cartagena, el presidente Juan Manuel Santos anunció la puesta en marcha de una estrategia mucho más efectiva de sustitución de cultivos.
Esta propuesta se basa en la cultura de la legalidad.
En este sentido la propuesta del presidente es sensata si se tiene en cuenta que el problema es el negocio asociado a una política de criminalización de las drogas, que la verdad sea dicha no ha sido efectiva desde hace más de 30 años en Colombia.
¿Será que sigue siendo un acierto esta política criminal cuando continúa el consumo de drogas y permanece el rentable negocio?
Claro, la invitación del mandatario de llegar a un consenso tiene sentido, pues de nada sirve que en Colombia se legalice la droga, y se convierta en un paraíso de consumidores nacionales y extranjeros, cuando en los vecinos países se prohíba. Todos los países tienen que estar sintonizados con esta política antidroga desde la legalidad.
Hay situaciones ilógicas en el sistema jurídico, por ejemplo, la Corte Constitucional dio vía libre al consumo de la dosis mínima, sin embargo, la producción de la droga está prohibida. ¿De qué sirve permitir el consumo y castigar la producción? No hay una coherencia, en este sentido en su momento el magistrado José Gregorio Hernández dio su salvamento de voto ante la sentencia hito del máximo órgano de la jurisdicción Constitucional.
De modo que se debe replantear la política del Estado en torno a esta situación en particular. Ya es hora que cese la violencia por el narcotráfico y que se acaben las muertes por estos hechos desafortunados.
Hay que resaltar que ya se están desmontando políticas como las de fumigaciones, que aunque acaban con el cultivo ilícito, son más los daños que genera que los resultados que ofrece.
Así las cosas, solo esperamos que las propuestas generen resultados positivos para acabar este flagelo de las drogas que tanto daño le ha hecho a nuestro país.
