Un infierno que crece
Un profunda preocupación nos asiste en torno al futuro de nuestra sociedad; no es un secreto el alto consumo de alcohol y sustancias psicoactivas que son diariamente consumidas por la juventud colombiana que se ha disparado sin control.
Esta semana observe muy preocupado a un Docente Universitario que cansado de ser consumidor pasivo decidió denunciar por las redes sociales tal preocupación, entendible que no lo hiciera ante la autoridad competente, ya que es conocido que la famosa y mal utilizada e interpretada autonomía universitaria, hoy permiten que los centros del conocimiento, sus campus y claustros educativos se hayan convertido en territorios sin ley, sin dueño, donde impera el consumo descarado de quienes sin sonrojarse, consumen y hacen consumir pasivamente a quienes por principios y formación no lo hacen.
Esas mafias que hoy se han tomado las calles, los colegios, escuelas y universidades del país, cuentan con unas zonas especiales de distención que interpretada como tal, son la incubadora de la delincuencia, de la destrucción del ser humano tanto en físico, psicológico y social entre tantos otros factores que hacen parte de la integridad de quienes allí se forman.
No creo que las autoridades ignoren la problemática, me pregunto entonces ¿qué hacen por impedir y controlar ese flagelo? ¿Será que están tan desestimulados por la impunidad que facilita la norma? no quisiera pensar que los tentáculos del negocio tiene tan impregnados y comprometidos a quienes deberían ejercer control y autoridad en el tema.
Esta problemática es asunto de todos, la educación, los valores y principios comienzan en casa pero sin duda cuando estamos frente a tan grande responsabilidad de educar, capacitar y formar seres humanos, no se puede obviar por parte que los rectores de los establecimientos educativos tomar las medias que junto a las autoridades, puedan controlar e impedir que semejante infierno crezca en nuestra juventud, sin duda son nuestro presente y futuro.
Es un gran reto para el nuevo rector de la Universidad Surcolombiana Dr Pedro Reyes, más aun cuando es exponente e intérprete del sector salud, más allá de la viabilidad económica, financiera y académica de la institución, deberá ser importante la viabilidad ética y social.
