Un halo de esperanza
Por: Francisco José García Lara.
Todo parece indicar que el año 2014 será mejor para el sector salud, no precisamente porque vaya a ser aprobada la desastrosa reforma que cursa en el congreso, sino porque el ministro, Alejandro Gaviria, se ha dado cuenta que es mucho lo que puede hacer sin necesidad de modificar las leyes actuales, al tomar la decisión de poner en cintura a las farmacéuticas multinacionales que desde hace años han abusado con los precios de los medicamentos, lo cual representa un verdadero desangre para el sector.
Claro que los elevados precios de los medicamentos tienen su historia, por allá en primer periodo de gobierno del “gran colombiano”, su ministro de protección social decidió, contrario a lo que dicta el sentido común, liberar los precios de los medicamentos sin ejercer un verdadero control, y debido a que el mismo gobierno con el mencionado funcionario a la cabeza nunca actualizó el plan Obligatorio de Salud (POS), todos los medicamentos nuevos quedaron fuera de dicho plan y a través de un verdadero carrusel en el que participaron algunas EPS e IPS, con la infatigable gestión de los propios laboratorios farmacéuticos y la necesaria tolerancia de muchos médicos, los valores de venta de los medicamentos en Colombia se disparó y los recobros al FOSYGA comenzaron a amenazar la estabilidad financiera del sistema de salud.
Lo absurdo del asunto es que a ciencia y conciencia de la situación el gobierno decidió culpar a las IPS y EPS del problema, los medios hicieron coro, los pacientes pusieron el grito en el cielo, las multinacionales farmacéuticas pasaron de agache y nadie recordó que la responsabilidad de tan desproporcionados recobros tenían origen en una inadecuada política de estado y la ausencia de vigilancia y control.
Aunque parezca mentira, los causantes del dislate, ahora disfrazados de candidatos al senado en la lista que encabeza el “gran colombiano” y como buena muestra de ser sus títeres, han salido a reclamarle al actual gobierno por la reforma a la salud, pero no dicen nada acerca de la gran responsabilidad que les corresponde por la crisis que el sector atraviesa. Al actual gobierno es posible acusarlo de parsimonioso pues ha sido bastante demorado para tomar decisiones, pero no es el directo responsable de la crisis del sector.
En todo caso, el hecho que el ministro mire hacia adentro y en una decisión que requiere mucho temple y carácter disponga controlar los precios de los medicamentos nos genera optimismo, esperemos que sea el paso inicial para que el alto funcionario evidencie de una vez por todas que el principal problema del sistema de salud no es la Ley 100 como han pretendido mostrarnos, ha sido la inadecuada política de estado y la ausencia de vigilancia y control, las cuales de no ser realmente asumidas por el gobierno, mandaran al traste cualquier esfuerzo de reforma que se haga.
Al margen: a los lectores, razón de ser de esta columna, los mejores deseos para el 2014.
