Un gesto de paz
Los pobladores de 114 municipios de 22 departamentos del país están en riesgo caer en un campo minado por la guerrilla.
Las historias de quienes han sido víctimas de uno de estos irregulares artefactos –como la que publicamos en nuestra edición de hoy domingo- deberían sacudir la conciencia de quienes creen en la violencia como método para la consecución de sus fines.
Y es que Colombia es una de las naciones más afectadas del mundo por este tipo de explosivos. Un estudio adelantado por la Defensoría del Pueblo indica que en 114 municipios de 22 departamentos del país hay sembradas minas antipersona. Como es ya conocido, son las Farc y el ELN los mayores responsables de la siembra irregular de estos artefactos explosivos que ya han dejado a miles de campesinos, en el mejor de los casos mutilados, pues muchos no han logrado sobrevivir.
Según el Programa Presidencial de Acción Integral contra las Minas Antipersona, durante el año 2013, unas 188 personas resultaron heridas y mutiladas por minas antipersona. Desde el año 1990 un total de 10.812 personas resultaron mutiladas o muertas.
Antioquia con 2382; Caquetá con 1097; Norte de Santander, con 879, y Nariño, con 754, son los departamentos con mayor número de víctimas, según las cifras del Programa Presidencial contra el Desminado (Paicma).
Estas escalofriantes estadísticas, sumadas a la realidad de muchos campesinos jóvenes como Holmes, un joven caqueteño que perdió un pie por uno de estos artefactos y que además fue desplazado por la guerrilla, deben generar una reflexión de todos y la solicitud inmediata a las Farc y el ELN para que cesen el minado en las zonas donde hacen presencia.
La guerrilla debe detener inmediatamente esta práctica, pero además ayudar a las organizaciones que hoy se dedican al desminado, a ubicar los campos. Ese sí que sería un gesto de paz que el país y mundo verían con buenos ojos.
Y mientras se da la reparación a las víctimas, debe el Estado otorgar todos los beneficios y las ayudas necesarias a estas personas, en su mayoría campesinos, quienes lamentablemente siguen siendo los más afectados en una guerra que ojalá este Gobierno logre conjurar.
