viernes, 17 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-10-01 09:24

Un estado individual de derecho

Ya hemos dicho en otro artículo que nuestro país ha tenido a lo largo de su vida democrática dieciséis constituciones.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | octubre 01 de 2014

Ante el vaivén de las mismas se quiso dejar una constitución blindada frente a la volubilidad e intereses circunstanciales de los líderes políticos y económicos. La Constitución de 1986 que nos rigió, con algunas pequeñas modificaciones, hasta el año de 1991, expresaba una democracia representativa. El pueblo delegaba en sus representantes la elaboración y aplicación de las leyes. La Constitución de 1991, expresa una democracia participativa. Según entiendo, el pueblo -ya adulto en democracia-, participa más cercanamente en las decisiones políticas. ¿Si hemos llegado a la madurez política? Además del irremplazable instrumento de participación, el voto; se establecieron en la nueva Carta nuevos mecanismos de participación democrática: el plebiscito, el referendo, el cabildo abierto y la revocatoria del mandato. El constituyente primario es tan apático que en casi todas las contiendas electorales, gana la abstención. O ningún líder satisface o la gente está decepcionada y ve que su participación es inocua. El pueblo es tan indiferente que tuvo en sus manos la posibilidad de unas reformas sustanciales, que ahora las cacarean mucho, y no las aprovechó. Un congreso con tantos intereses personales y de partido no hará ninguna reforma política. La oportunidad que tuvo el constituyente primario, creo que no la vuelve a tener en corto plazo. Por ejemplo, en aquél entonces se hubiera podido dejar un parlamento unicameral, como se proponía, entre otros puntos las propuestas del referendo. Pero aquí la gente no lee, se deja llevar por aquel que más grita. Los diecisiete puntos propuestos no fueron leídos. Se dijo NO, porque ordenaban algunos sindicatos. Aquí en Colombia no hay sentido crítico en el colectivo cultural.

La Constitución del 91 defiende los derechos individuales, ¿dónde están los derechos sociales? Si alguien entra desnudo a un evento social, hay que respetarle el libre desarrollo de la personalidad, y al colectivo social ¿quién lo respeta? Ahora cada quien hace lo que le venga en gana y hay que respetarlo. La mayoría está siendo dominada por una ínfima minoría, nos tienen acorralados. Ahora usted tiene que poder rejas por todas partes, su casa parece más una cárcel que un hogar apacible. El Estado a usted no lo protege y sin embargo le vive cobrado impuestos. ¡Qué ironía! Ahora no se puede nombrar a Dios, porque se irrespeta a quien no creen en ÉL y, ¿por qué los supuestos ateos no nos respetan a los creyentes? Ahora se jura ante la Constitución, no ante Dios, porque el Estado es aconfesional. En los Estados Unidos de Norte América, el presidente cuando toma posesión, jura ante Dios y el pueblo, poniendo su mano en la Sagrada Biblia y en este país tropical, ya es un delito ser cristiano. ¿A dónde iremos? Decía un colega de feliz memoria: “Quien se convierte en gusano, para qué protesta que lo pisen”. Cría cuervos y te sacarán los ojos. No es justo tutelar sólo los derechos individuales, es fundamental, también, tutelar los derechos colectivos. Es sesgado hablar sólo de derechos; es importante, a la par, hablar de los deberes. Sin reglas de juego claras, no habrá paz.