Un espacio sagrado para la memoria II
Por Rafael Hernando Yepes Blanco
La semana anterior inicie el desarrollo de esta columna, reconociendo la importancia de los cementerios, son espacios para la resignación y comunicación con el pasado, de encuentro con amigos y semejantes. Nos recuerdan de dónde venimos y quiénes somos, permiten explorar procesos históricos, llegamos a ellos sin distinción de raza, posición, religión o sexo. En las colonias españolas, los ciudadanos conservaron hasta el siglo XIX la costumbre de enterrar a los muertos en las iglesias. En el caso particular de Neiva se utilizaba como cementerio inicialmente un lote anexo al templo colonial en el centro, hasta que fue reubicado en 1884 en el lugar que hoy conocemos en la calle 21 entre carreras 2 y 1G; la riqueza histórica que contienen los mausoleos, monumentos y placas ofrecen un testimonio de las personas representativas y acontecimientos histórico-sociales.
Sin embargo con el paso de los años, el cementerio central ofrece a los visitantes una imagen de alto deterioro y falta de orden, posee una ocupación muy alta, el cerramiento y construcciones no respeta los aislamientos viales requeridos por el POT, especialmente en la Calle 21, 1G y Carrera 2; se adolece de parqueaderos lo que afecta gravemente la movilidad, el espacio público se invade con las vendedores de flores y comestibles poniendo en alto riesgo el peatón. Los andenes carecen de vegetación y espacio adecuado para la circulación, las construcciones existentes no cumplen la normativa vigente de sismo resistencia como la NSR-10, ambientalmente debe existir alta contaminación en el suelo con los entierros, lo que se agrava por la falta de un manejo adecuado de las aguas lluvias, generando empozamientos que contribuyen en la contaminación y la reproducción de mosquitos y zancudos.
En resumen se requiere una intervención no solo de su interior , sino en el entorno, para ello me apoyo en los análisis realizados por estudiosos en el tema , se propone entonces bajo el marco del nuevo POT, la implementación de un instrumento de planificación como el plan zonal que involucre las manzanas de los colegios existentes, el centro de convenciones, recinto ferial, el Parque de los Niños y el Agua ubicado en parte del lote del Club de Jardinería; es decir desde la avenida la Toma hasta las Ceibas y de la Avenida Circunvalación o 6w hasta la Carrera 5 para ser más precisos. El instrumento nos definirá los usos permitidos y restringidos, los indicadores urbanísticos y áreas de parqueo, por citar algunos aspectos. Dentro de las acciones propuestas en el POT debe estar la reubicación en zona rural de Neiva, pudiendo surgir como alternativas; en el Norte, por la vía a Bogotá o el corregimiento de Fortalecillas, en el Sur por la Carrera 5 o la vía al Caguan. El inmueble del central se debe trasformar en un parque cementerio Neoterciario, moderno y sostenible, un referente sagrado de la población huilense.
