Un ejemplo para todos
Indescriptibles, así se pueden describir las sensaciones despertadas en los corazones de todos, por la excelente representación que hizo nuestra Selección Colombia de fútbol en el mundial de Brasil.
Pese a la incertidumbre que sentimos inicialmente ante la falta del gran jugador y parte fundamental de la clasificación a Brasil, Radamel Falcao García, estos 23 jóvenes tuvieron el coraje y la decisión de luchar cada partido, de dejar la piel en cada encuentro, como si fuera la última oportunidad de hacerle ver al mundo que en Colombia, también se juega el buen fútbol.
La preparación, el esfuerzo colectivo y una adecuada orientación técnica por parte del profesor José Néstor Pékerman, la cual incluyó un cambio de mentalidad al hacerlos sentir capaces de ganar, fueron las claves del resultado obtenido.
Acostumbrados en nuestra tierra a las trampas, al camino fácil, a las roscas, para la mayor parte de los colombianos estos muchachos nos dieron una demostración de humildad y coraje, en donde el trabajo serio, la preparación y una mente ganadora generaron un resultado, que aunque pudo ser mejor, despertó admiración en el mundo entero y alegría infinita entre todos nosotros. Sus goles y jugadas de ensueño nos hicieron pensar en lo impensable: en el triunfo.
Fue su esfuerzo y valentía lo que los llevó a la gloria y lo que originó optimismo entre todos. Se convirtieron en un ejemplo, ojalá para todos, sobre todo para aquellos que creen que solo a través de la trampa y el dinero fácil se puede lograr el éxito y el reconocimiento.
Vivimos en un país de contrastes, en donde el talento aflora por todas partes, pero en donde las oportunidades escasean. Necesitamos que se construyan muchos escenarios deportivos y campos de fútbol; que se fortalezcan nuevas escuelas deportivas y que se incentive a los técnicos y jugadores, para que los nuevos James, Cuadrados, Ospinas y Falcaos sigan llenado de felicidad el alma de un pueblo que se sobrepone a sus adversidades. Esta tarea la tienen en primera instancia nuestros gobernantes. Esperemos que tanta euforia no sea solo de momento y más bien, políticos y dirigentes se comprometan de lleno con el deporte.
