Un continuo aprendizaje
La vida es un continuo aprendizaje. El sabio no es el que se las sabe todas, ¡no! Es el que vive aprendiendo. A veces se piensa que los años están cargados de sabiduría.
No siempre es verdad. Con frecuencia, la vejez es un cúmulo de manías. La terquedad es signo de poca inteligencia y con frecuencia el viejo es terco. Sí, es verdad, pero hay muchos jóvenes también tercos. La sabiduría proviene del aprendizaje continuo. Es propio de sabios aprender de muchas personas. Sepa elegir “patrones” de conducta. No celebre el mal, no admire a los tristemente célebres. No admire la astucia del traidor, cuídese de él; mañana usted puede ser su víctima. Admire la lealtad, no la complicidad. Cuando usted aprueba las conductas inmorales, de alguna manera usted ya participa en ellas.
Aprenda de las derrotas. A veces los triunfos obnubilan a la persona, haciéndole olvidar el pasado, sus amigos, aquellos que estuvieron en los momentos difíciles de su vida. No se sienta derrotado por el primer problema o el primer fracaso. Los japoneses perdieron la guerra, pero en una década se fueron tomando la economía de los triunfadores. La vida no es esperar a que pase la tormenta, es aprender a bailar bajo la lluvia.
Este país tiene un subdesarrollo mental atroz. Nunca saldrá de la pobreza. La pobreza la ha convertido en una parte de sus quejidos diarios. La cultiva con su pesimismo y su resentimiento social. Los gobiernos populistas, son asistencialistas, alimentan la pobreza y dan satisfacciones momentáneas. Lao-Tsé, decía: “Si das pescado a un hombre hambriento, lo nutres durante una jornada. Si le enseñas a pescar, lo nutrirás toda su vida”. Con las políticas populistas de nuestros gobiernos, seguimos formando una sociedad de zánganos. Más impuestos para alimentar la pereza y nunca salimos de la pobreza. Sacamos a nuestros sufridos campesinos de la hermosura del agro y los metemos en una caja de bocadillos (llámese vivienda gratis) para que sean improductivos. No contemple la hermosura de las aves en una jaula, admírelas volando. El campo debe ser tan atendido que el montañero quiera vivir en la montaña y nos dé la prosperidad de sus cosechas. Las ciudades se han convertido en cinturones de miseria, en cloacas inhabitables en donde reina la delincuencia. Establecer políticas sociales con fines electorales, no promueven al hombre, lo hace cada día más dependiente. Sí, dependiente del político “redentor”. Acabemos con el sofisma de distracción de las mal llamadas políticas sociales. Algunos políticos en período electoral se presentan como el “rey Midas”; mañana los contratos acrecentarán su caja de Pandora.
Eduquemos a los jóvenes. Enseñémosles que las cosas se conquistan con esfuerzo. El pergamino de los padres, no debe alimentar la pereza de los hijos. Enséñeles que los espacios se ganan. Usted es el que da el porte, no sus padres. Enséñeles a sentir frío, para que disfruten más el calor. Los muchachos mimados, sin ningún sufrimiento, no conocen el verbo ofrecer. Sólo conjugan el verbo pedir, en todas sus modos y tiempos. Sea optimista, vea en todo problema una oportunidad.
+Froilán, obispo de Neiva.
