martes, 14 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-11-23 09:06

Un capo manda desde la cárcel

Dilberto Trujillo Dussán

Escrito por: Redacción Diario del Huila | noviembre 23 de 2015

Dos amigos están hablando de una historia de un preso que mandó a construir su celda de lujo y a reparar a su gusto los espacios en los que vive en su prisión de lujo, la reparación corrió por cuenta de alguien que se ha beneficiado toda su vida de sus influencias.

Se codeó con los grandes políticos del país, financió campañas electorales, corrompió todos los poderes, hizo fiestas con las mejores orquestas del país e invito a la crema y nata de la sociedad, hizo inversiones de lujo en otros países y de repente pareciera como si sus castillos se comenzaran a caer como la arena.

En la cárcel come como los príncipes, comida preparada por un chef que le hace platos exquisitos que se diferencian de la comida inmunda y horrible que deben  comer el resto de los presos del común y corriente. Los demás presos obedecen al Patrón y hacen sus deberes y lo cuidan a cambio de unas monedas que generosamente les da.

Los funcionarios públicos (alcaldes, Congresistas, Concejales) hacen cola para pedir sus “consejos” y uno que otro empujoncito económico o político; en la campaña electoral no fueron pocos los candidatos que lo llamaron, lo visitaron en búsqueda de su respaldo económico a cambio de que cuando ganen lo van a beneficiar a él o a sus familiares de jugosos contratos.

Desde la cárcel sigue manejando los hilos de su empresa (no criminal, o si?) y todos sus funcionarios o aúlicos le informan del más mínimo detalle, de a quien contratan, a quien dan los contratos, como se están moviendo los tejemanejes políticos.

También está manipulando para ver a quien dejá al frente de su empresa (la legal y la criminal) y está ofreciendo el oro y el moro para garantizar un sucesor que le permita continuar en el poder, así sea desde la sombra.

El uno le pregunta al otro: “está hablando de Pablo Escobar”, y el otro le responde “no, pero cualquier parecido  es pura coincidencia”.

Pero la pregunta que se hacen los ciudadanos, es que hizo la justicia en el anterior caso y que hace ahora; pues pareciera que se hacen los de la vista gorda y le temen a su poder. Pareciera que el director de la cárcel es un pintado en la pared que sucumbe ante el poder del Patrón.

Esperemos que en este caso la justicia opere y no ocurra como en el otro caso donde la impunidad fue la elegida y la justicia fue sacrificada y sucumbió ante el poder de las influencias, el dinero y el temor.

De repente el amigo se despierta y se da cuenta que solo fue una pesadilla y que nada de eso ocurre en nuestro país y ciudad.