viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-05-07 08:11

Un cambio para la policía

¿Por qué algunos policías detuvieron a Esteban Vanegas el fotógrafo de El Colombiano? Lo que se ve en el video es lo siguiente:

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 07 de 2014

alguien arroja una silla de plástico contra un policía motorizado, los policías lo persiguen, le dan alcance y entre 3 o 4 o 5 (no alcanzo a precisar) empiezan a golpearlo en el piso. Esteban dirige su cámara hacia el acontecimiento y de inmediato es empujado por la espalda por otros policías que impiden el registro de lo que está pasando: varios uniformados golpean a un hombre en el piso.

Los policías supieron que actuaban con uso desmedido de la fuerza y por eso trataron de impedir que esa imagen la conociera el público. ¿Había que detener al hombre? Claro, no se puede golpear a nadie y menos a un hombre que representa la autoridad. ¿En la detención había que aporrearlo entre varios? No. Eso se ve como una venganza, es aplicar justicia por propia mano, es la Ley del Talión (pero aumentada): me golpeas, te golpeamos entre varios. Y eso es lo que la ciudadanía no acepta. 

¿Por qué casi siempre las detenciones las hacen así?: los policías llegan golpeando, repartiendo porrazos y puñetazos. Ahí es donde se equivocan y por esa razón han perdido credibilidad y confianza ante la ciudadanía. Es eso lo que la prensa denuncia una y otra vez. Tan culpables se sentían en el procedimiento incorrecto, que ellos mismos agreden al fotógrafo: no les conviene que la imagen sea conocida por el público.

Así que los policías se equivocan doblemente: golpean en el piso al que quieren detener y detienen arbitrariamente a quien denunciará el procedimiento.

Si los policías actúan con odio y tiranía en sus operaciones, y si a eso se le suma la declaración precipitada del Secretario de Seguridad de la ciudad difundiendo en twitter una mentira (Editorial de El Colombiano, sábado 3 de mayo), ahí es cuando la ciudadanía de Medellín se siente sola y sin organismos de autoridad a la altura de la tarea asignada.

Entiendo que la labor policial no es fácil. Pero los policías no se pueden igualar por lo bajo en los procedimientos. El último recurso para avalar su autoridad son los golpes, las patadas y los porrazos, no el primero; y menos con alguien que está en el suelo.

Hay que resaltar la entereza del director nacional de la Policía, general Rodolfo Palomino, para quien las imágenes son suficientes y contundentes de que el periodista no agredió a los policías, ni salió huyendo; sino que fueron estos los que actuaron equivocadamente.